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#DCExplica: ¿Qué significan “moral” y “buenas costumbres” en nuestra legislación?

DOBLE CHECK 17 de septiembre del 2026

#DCExplica: ¿Qué significan “moral” y “buenas costumbres” en nuestra legislación?

Gina Alfaro y Camila Trejos

doblecheck@ucr.ac.cr

En resumen: La moral y las buenas costumbres han sido mencionadas en la legislación nacional para regular o prohibir distintas actividades. Sin embargo, es necesario detallar qué acciones concretas violarían esos principios para evitar interpretaciones arbitrarias de la normativa.

Un reglamento impulsado desde la Municipalidad de San José pretendía prohibir espectáculos públicos que atentaran contra la “moral y buenas costumbres”, pero no detallaba qué acciones atentarían contra esos principios. Así, la norma se habría regido únicamente por un concepto indeterminado, según Marvin Carvajal, abogado y docente de Derecho Constitucional en la UCR.

A nadie se le puede condenar por violar la moral o las buenas costumbres, sino por realizar alguna acción concreta que pueda lesionar esos principios, agregó Carvajal a Doble Check.

Por ejemplo, en el Código Penal están las “contravenciones contra las buenas costumbres”: se trata de un listado de acciones específicas que son contrarias a ese concepto, como usurpar el nombre de otro o causar escándalo en un lugar público estando embriagado.

La municipalidad josefina dio marcha atrás con el Reglamento de Espectáculos Públicos por reclamos de la ciudadanía y de grupos de artistas y comerciantes josefinos, y acordó abrir espacios de consulta ciudadana para elaborar una nueva versión del reglamento. El municipio no respondió las consultas de Doble Check.

Discusión por reglamento de espectáculos públicos de San José

El Reglamento de Espectáculos Públicos de San José que aprobó el Concejo Municipal de ese cantón a inicios de julio incluía cuatro artículos en los que planteaba sanciones o prohibiciones si se irrespetan “la moral y las buenas costumbres”, pero no definía cuáles eran las acciones específicas que atentarían contra esos principios.

El reglamento definía como espectáculo público toda “función, representación, transmisión o captación de público que congregue en cualquier lugar a personas para presenciarla, verla, o escucharla, sujeta su realización a previa autorización municipal”. 

La norma propuesta prohibía espectáculos públicos si atentaban “contra la moral, buenas costumbres, la seguridad, el orden público e interés público nacional o local”, o denegaba las solicitudes de licencias para la realización de espectáculos públicos cuando estos fueran contrarios “a la ley, la moral y buenas costumbres”.

El Concejo Municipal josefino dio marcha atrás con el reglamento tras reclamos de representantes de bares, restaurantes, discotecas, músicos y artistas del cantón. La municipalidad abrió consultas públicas para elaborar un nuevo reglamento. 

 

Conceptos indeterminados

El Reglamento de Espectáculos Públicos que impulsaba el municipio de San José no precisaba qué acciones específicas violentarían la moral y buenas costumbres. De ese modo, la norma se regía únicamente por el concepto indeterminado de “moral” y “buenas costumbres”.

Así lo indicó Marvin Carvajal, abogado y docente de Derecho Constitucional en la Universidad de Costa Rica (UCR).

La “moral” y las “buenas costumbres” son términos que tienen la finalidad de establecer un parámetro de interpretación, dijo Carvajal a Doble Check. Según el abogado constitucionalista, a nadie se le puede condenar por violar la moral o las buenas costumbres, sino por irrespetar alguna conducta concreta que pueda lesionar uno de esos principios.

Estos términos son conocidos como un concepto indeterminado, pues la interpretación depende de la época y de los contextos sociales. Se trata de percepciones que pueden evolucionar de la mano de las convenciones sociales de un periodo particular. 

El abogado cuestionó el uso que se le dio al concepto en el reglamento josefino: Carvajal señaló que el municipio tomó una norma de interpretación y la convirtió en una norma de aplicación. Así, no había una acción concreta que pudiera penalizarse, sino que quedaba una generalidad como norma. 

Marvin Carvajal también advirtió que un concepto indeterminado que se usa para establecer sanciones o regulaciones puede ser peligroso en el Estado de Derecho, pues “la arbitrariedad de la persona que da la patente es lo que va a definir si me la dan o no me la dan”.

Lo idóneo en la jurisdicción es dictar la generalidad y luego definir acciones específicas que se deriven de ella, para evitar la creación de un vacío legal que pueda prestarse para arbitrariedades, añadió Carvajal a Doble Check.

 

¿Qué significan “moral y buenas costumbres”, entonces?

La “moralidad” y las “buenas costumbres” han sido usadas en resoluciones de los tribunales, en legislaciones del Congreso y en reglamentos de distintas municipalidades como Alajuelita, Grecia y Paraíso.

El problema no es usar el término, sino emplearlo como generalidad y darle carácter normativo y regulatorio sin especificaciones que expliquen qué abarca, indicó Carvajal.

Por ejemplo, en el Código Penal están las “contravenciones contra las buenas costumbres”: se trata de un listado de acciones específicas que son contrarias a ese concepto, como usurpar el nombre de otro o causar escándalo en un lugar público estando embriagado.

También, la Municipalidad de Moravia emitió en 2003 un reglamento para la definición de conductas contrarias a la ley, la moral y las buenas costumbres en la actividad comercial. La norma determina que un negocio actúa en contra de la moral y las buenas costumbres si, por ejemplo, vende o permite el consumo de drogas en su establecimiento o si proyecta pornografía a menos de 400 metros de un centro educativo.

Doble Check consultó a la Sala Constitucional sobre esos conceptos. La institución explicó que “la moral y las buenas costumbres funcionan, en la jurisprudencia de la Sala, como el punto de equilibrio entre la autonomía privada y el abuso del derecho”. 

 

“

Son escudo de la libertad individual frente al Estado mientras la conducta no trascienda a terceros”, agregó la Sala.

 

Un caso que ilustra cómo los magistrados interpretan si algo vulnera o no la moral y las buenas costumbres es el de las corridas de toros estilo “Pamplona”. En 2012, la Sala Constitucional prohibió que el evento “Pamplona y Más” hiciera esa actividad, pues había una violación a los derechos constitucionales sobre la dignidad, la salud y el ambiente al exponer a los animales al maltrato.

El tribunal basó su análisis en el artículo 50 de la Constitución, sobre el derecho a un ambiente sano. Según el razonamiento de ese caso, existe una interdependencia entre el ser humano y la naturaleza (que incluye a los animales), por lo que se deben proteger esos recursos para mejorar la calidad de vida de la sociedad. 

La resolución también señaló que, aunque los humanos tengan una “superioridad racional”, eso no les da la potestad de causar sufrimiento, dolor o angustia a otros seres sintientes. 

Además, la Sala analizó el concepto de moral y buenas costumbres a partir del artículo 28 de la Constitución Política, el cual establece que “las acciones privadas que no dañen la moral o el orden públicos, o que no perjudiquen a tercero, están fuera de la acción de la ley”.

De acuerdo con la Sala, dicho artículo constitucional pone límites al derecho a la libertad, pues si una acción daña la moral, el orden público o la dignidad, entonces se puede restringir.

Así, la Sala concluyó que “el maltrato a los animales vulnera la moral, las buenas costumbres y el orden público, por lo que su prohibición y prevención devienen un asunto de relevancia constitucional”.