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No siempre estamos bien. ¿Cómo nos acompañamos?

persona sentada mirando hacia el frente RADIO 870 UCR 25 de septiembre del 2026

No siempre estamos bien. ¿Cómo nos acompañamos?

Guiselle Mora Noguera

guiselle.moranoguera@ucr.ac.cr

El bienestar no es algo que se construye una sola vez y permanece, tampoco es algo que se logra de un día para otro. Es un proceso diario, consciente y que se puede ir adaptando a nuestras situaciones de la vida. 

A veces parece que para estar bien hay que estar feliz, ser productivos, aprovechar cada minuto y tener todo bajo control. Pero ¿qué pasa cuando estamos cansados, frustrados, enojados o atravesando un momento difícil?

Según explicó en el programa Saber Vivir, Adriana Rojas Quesada enfermera máster en salud mental y psiquiatría de Salud Holística, el bienestar no consiste en eliminar esas emociones ni en alcanzar un estado permanente de felicidad. Es aprender a transitar lo que nos pasa y encontrar herramientas para acompañarnos. “Cuando hablamos de bienestar hablamos de algo muchísimo más amplio que estar feliz”, señala.

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“Podemos atravesar momentos difíciles, enfermedad, una preocupación económica, duelos, conflictos familiares y conservar un grado de bienestar” - Adriana Rojas Quesada, Salud Holística.

Rojas dice que una persona puede estar atravesando un duelo, una enfermedad, una preocupación económica o un conflicto familiar y, aun así, encontrar espacios que le permitan sostener su bienestar. No se trata de estar bien siempre, sino de estar bien con nosotros y nosotras mismas incluso cuando atravesamos momentos difíciles. 

La especialista habla de cuatro conceptos relacionados con el bienestar: autoconcepto, autopercepción, autoestima y autocuidado. Al conocerlos, podremos estar más conscientes y así construir un mejor entorno cada día. 

El autoconcepto tiene que ver con lo que pensamos y sabemos sobre nosotros mismos. La autopercepción se relaciona con cómo interpretamos nuestras capacidades y emociones.   Rojas enfatiza que parecen conceptos muy muy parecidos pero tienen su individualidad y cada uno se alimenta de cada uno. 

“Si yo estoy hablando de autoconcepto, por ejemplo, es lo que yo pienso acerca de mí, o sea, lo que yo pienso y lo que sé acerca de mí. Es la historia que yo construyo acerca de quién soy.  Ahora, la autopercepción es cómo me interpreto a mí misma en ciertos momentos determinados, cómo percibo mis capacidades, mis emociones”, explica.

Por su parte, la autoestima tiene que ver con el valor que nos atribuimos y el autocuidado lleva todos los conceptos anteriores a la acción.

“El autocuidado es la acción para cuidarme a mí sea físicamente, socialmente, emocionalmente. ¿Qué quiere decir esto? Que existen varios autocuidados, claro. Es ¿Cuánto disfrute me doy? Incluso socialmente, ¿cómo me cuido? ¿Qué tipo de personas tengo a mi lado? ¿Qué tipo de conversaciones tengo? En la parte emocional, bueno, ¿cómo transito mi enojo? ¿Cómo transito mi tristeza?”, ejemplifica Rojas. 

Por eso, cuidarse no se limita a dormir bien, bañarse, comer o hacer ejercicio. También implica preguntarnos cómo estamos manejando nuestras emociones, qué relaciones tenemos, qué conversaciones mantenemos y qué límites necesitamos establecer.

Rojas también destacó los pequeños espacios de disfrute durante el día, a los que llamó “microplaceres”. Cinco minutos de pausa, un momento agradable o una actividad que disfrutamos pueden convertirse en espacios para reconectar con nosotros mismos.

 

QUE EL DESCANSO NO SE VUELVA UNA OBLIGACIÓN 

Parte del problema, según Rojas, está en la forma en que hemos aprendido a relacionarnos con la productividad.

Hacer más, trabajar bajo presión, aprovechar el tiempo y mantenerse ocupado pueden llegar a convertirse en medidas con las que valoramos nuestra propia vida. Incluso el descanso puede terminar convertido en otra herramienta para producir más.

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“No lo estamos haciendo desde el beneficio y el gusto placentero de hacerlo para mí, para mi cuerpo porque yo habito mi cuerpo. Sino porque con esto voy a tener más energía y voy a durar más horas en el trabajo, voy a enfocarme más, voy a poder más, voy a tener más, incluso he escuchado frases de que uy, ojalá el día tuviera más horas. Imagínate, es muy cansado y es muy desgastante”- Adriana Rojas Quesada, Salud Holística.

En ese contexto, no hacer nada puede sentirse como una pérdida de tiempo, cuando también puede ser una forma de cuidar el cuerpo y el sistema nervioso. “El hecho de no hacer nada está ligado precisamente a que no estás ganando absolutamente nada con ese tiempo, cuando en realidad estás ganando salud, bienestar, tranquilidad”, resalta Rojas.

Pensar el bienestar como un estado que debemos alcanzar y mantener puede convertirse, paradójicamente, en otra fuente de presión. Para Rojas, el bienestar cambia conforme cambian nuestras circunstancias, nuestras necesidades y las etapas que atravesamos.
De ahí que la pregunta pueda cambiar. En lugar de preguntarnos solamente “¿qué tengo que hacer para estar bien?”, la especialista propone mirar hacia nosotros mismos:
¿Cómo me estoy tratando mientras atravieso la vida con lo que tengo en este momento?

La respuesta puede estar en algo tan sencillo como revisar cuánto descansamos, cuánto disfrutamos, cómo hablamos con nosotros mismos o si estamos respetando nuestros propios límites. De acuerdo con Rojas, cuidarnos no significa que todo esté resuelto “significa aprender a no abandonarnos a nosotros mismos mientras lo vamos resolviendo”.

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“El bienestar no es una meta a la que tenemos que llegar y permanecer siempre ahí, sino que es algo dinámico que vamos construyendo”- Adriana Rojas Quesada, Salud Holística.

Encuentre aquí la entrevista completa.