RADIO UNIVERSIDAD
02 de julio del 2026
"El aire tiene memoria": relatos orales y fantasmas amables de mi abuelo campesino
José Andrés Corrales Rojas
jose.corralesrojas@ucr.ac.cr
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02 de julio del 2026
El cineasta y escritor costarricense Jurgen Ureña presentó su nuevo libro de cuentos titulado "El aire tiene memoria" en el programa Desayunos de Radio Universidad, conducido por Karina Salguero Moya y Fernando Chávez Espinach. La obra reúne 21 relatos fantásticos basados en las historias que su abuelo paterno, Ramón Mesías Ureña, le contaba durante su infancia. Este texto tiene como objetivo recuperar el pasado familiar frente al olvido colectivo del país.
Esta obra nace de las visitas que don Ramón, realizaba los domingos por la mañana durante la primera mitad de los años noventa. En esos desayunos, el abuelo compartía narraciones que había escuchado o relatado múltiples veces a lo largo de su vida.
Ramón Ureña fue campesino y obrero estacional, movilizándose constantemente por el país en función de su trabajo. Tuvo una familia numerosa de 13 hijos, quienes nacieron en lugares distintos debido a estos extensos recorridos laborales.
Al crecer, los hijos se establecieron en los diversos territorios donde nacieron, dispersando a la familia por la geografía nacional. En una acción opuesta, el abuelo fue recogiendo las historias de fantasmas que se contaban en cada una de esas localidades.
El proceso de escritura inició en 2025 con un cuento navideño para una publicación periódica. Al recordar que su abuelo incluía un relato de Navidad, Ureña decidió explorar su memoria para recuperar y escribir las 21 historias que componen “El aire tiene memoria”.
A diferencia de la visión occidental que vincula los fantasmas con el terror, el libro propone una perspectiva diferente. Ureña explicó que su abuelo perteneció a una generación rural cercana a escritores como el costarricense Fabián Dobles y el mexicano Juan Rulfo.
En esta tradición, las apariciones no asustan ni tienen funciones inquisitivas, sino que acompañan y orientan. Se manifiestan como "luces de muerto", soplos en el pecho o deudas pendientes de los vivos.
Para Ureña, el rescate de estas figuras aporta raíces frente a la actualidad de las comunidades. "Esos relatos son los que nos dan un poco de raíz lo que nos ofrecen un cierto sentido de identidad y de pertenencia. nos permiten dar cuenta de una mejor manera de lo que nos pasa".
Asimismo, argumentó que el deseo de encapsular el pasado es vital en el entorno actual de Costa Rica. Al respecto, afirmó: "Nosotros en un país, me atrevo a decir, desmemoriado como el nuestro, tenemos mucho que aprender al respecto" destacando el peso sobre las decisiones que escapan de lo puramente racional.
El volumen incluye ilustraciones de José Pablo Ureña, ilustrador y coautor del libro. Los dibujos fueron realizados sobre papel negro para evocar la noche, momento en que se contaban los relatos, ofreciendo un espacio abierto a las ideas del lector.
El método de trabajo fue semanal y metódico durante una temporada completa de creación. El escritor enviaba un cuento al ilustrador, quien lo leía por las noches, lo dejaba reposar en el sueño y elaboraba bocetos sueltos a la mañana siguiente para enviarlos los domingos.
A pesar del apellido común, señala Jurgen Ureña que estudios genealógicos le mostraron que ambos poseen un parentesco lejano. Descienden de Gregorio Ureña, el primer miembro de la familia que llegó a la localidad de Matina a inicios del siglo XVII.
"El aire tiene memoria" invita a reflexionar sobre la necesidad de volver la mirada hacia nuestras propias raíces y narrativas. Las historias del abuelo Ramón Mesías Ureña prueban que los relatos del pasado no son piezas obsoletas, sino herramientas vivas para comprender nuestra realidad presente.