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desinformación y desconfianza

persona viendo noticias RADIO UNIVERSIDAD 13 de abril del 2026

Desinformación y desconfianza: cuando los pilares de la democracia se erosionan desde adentro

José Andrés Corrales Rojas

jose.corralesrojas@ucr.ac.cr

La confianza no es un valor abstracto. Es el mecanismo que permite que una institución funcione, que una elección sea reconocida como legítima, que un ciudadano colabore con el Estado en lugar de resistirlo. 

Los tres pilares que la desinformación ataca 

La transformación en la circulación de la información en el entorno digital ha modificado la manera en que las audiencias acceden a contenidos, lo que incide directamente en la construcción de la opinión pública. 

Cuando ese mecanismo se deteriora de forma sistemática —y la desinformación es uno de sus principales agentes— la gobernabilidad democrática pierde base. El programa Desayunos de Radio Universidad analizó esta relación con la Dra. Ingrid Bachmann Cáceres, especialista en comunicación y opinión pública. La especialista visita Costa Rica en el marco del 30 aniversario del Posgrado en Comunicación. 

Según indicó, la desinformación no es un fenómeno aislado, sino que forma parte de un ecosistema donde convergen redes sociales, medios tradicionales y nuevas plataformas digitales que generan cámaras de eco de información.  

La especialista subrayó que esta dinámica puede generar distorsiones en la percepción de la realidad, ya que los usuarios no siempre acceden a información verificada o contextualizada. Esto se ve agravado por la velocidad con la que circulan los contenidos y por la dificultad de distinguir entre información confiable y falsa. 

Además, destacó que la desinformación no solo afecta temas coyunturales, sino que puede tener impactos más profundos en la percepción de procesos políticos y sociales. 

Según explicó la Dra. Bachmann en el programa, la confianza descansa sobre tres elementos. El primero es la competencia: la expectativa de que una institución puede hacer aquello para lo que existe. El segundo es la benevolencia: que actúe de buena fe, aunque se equivoque. El tercero es la integridad: coherencia entre los valores que proclama y los que practica. Un partido político que promueve la lucha anticorrupción y tiene casos de corrupción falla en ese tercer pilar. 

"En términos sencillos, confianza es una relación entre dos sujetos. Uno es el que confía y el otro es el en quién se confía.” –Dra. Ingrid Bachmann Cáceres 

La desinformación opera atacando los tres simultáneamente. Sembrando dudas respecto de la competencia, de la benevolencia y de la integridad como señaló la Dra durante el programa. El mecanismo es sencillo: si se instala la idea de que una institución actúa de mala fe —o que sus errores son intencionales, no accidentales— la confianza colapsa sin necesidad de evidencia concreta. 

 

La arquitectura que amplifica el problema 

Las redes sociales no son la causa de la desinformación, pero sí su canal más eficiente. La invitada indicó que su arquitectura favorece la difusión de contenido que apela a emociones como el miedo, la rabia o la ansiedad —exactamente el tipo de contenido que lleva a los usuarios a repostear sin evaluación crítica.  

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"La mayoría de nosotros no busca andar engañando a otros […] pero terminamos amplificando esa intención dolosa de buena fe, probablemente." –Dra. Ingrid Bachmann Cáceres 

A esto se suma que la gente tiende a confiar más en personas similares a ellas —un vecino, un familiar, un líder local— que en fuentes institucionales. Ese rasgo humano, en sí mismo sano, se convierte en un vector de propagación cuando el contenido que circula en esas redes de confianza personal no es verificado. 

Otro punto central fue la relación entre desinformación y confianza hacia las instituciones. Bachmann explicó que la pérdida de confianza no responde a una única causa, sino a una combinación de factores que incluyen el desempeño institucional, la comunicación pública y el entorno informativo.  

En ese sentido, indicó que la confianza en las instituciones se construye a lo largo del tiempo, pero puede erosionarse rápidamente cuando hay percepciones de falta de transparencia o de información contradictoria. 

La especialista señaló que, en contextos donde circula información errónea o incompleta, las personas pueden desarrollar dudas sobre la legitimidad de las instituciones. Esto afecta tanto a entidades gubernamentales como a medios de comunicación y otras organizaciones públicas. 

También advirtió que la desconfianza puede llevar a una menor participación ciudadana y a una mayor polarización, lo que dificulta la construcción de consensos. 

 

De la desconfianza a la apatía democrática 

El impacto más serio no es que la gente crea mentiras puntuales. Es que el ambiente de desinformación sostenida genera un cinismo basal: una disposición a no creer nada hasta que se demuestre lo contrario.  

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"Partimos desde la desconfianza, desde el cinismo, desde el no voy a creer [...] y eso es considerablemente peligroso." – Dra. Ingrid Bachmann Cáceres 

En el terreno electoral, ese cinismo tiene consecuencias directas. Si se siembran dudas sobre la integridad de un proceso antes de que ocurra, el resultado —cualquiera que sea— puede ser impugnado como ilegítimo. El ciudadano que parte desde esa desconfianza no reconoce al ganador como su representante, y el vínculo entre institución y ciudadanía se rompe sin que haya ocurrido ningún fraude real. 

El escenario más preocupante, sin embargo, no es la confrontación: es la retirada. Ante la confusión, la polarización y la manipulación sostenida de información, una parte de la ciudadanía opta por no participar. La apatía, en ese sentido, también es un efecto de la desinformación —y quizás el más difícil de revertir. 

En este contexto, enfatizó la importancia de fomentar habilidades críticas para el consumo de información, dado que en la actualidad hay diversos canales para hacer, lo que cambia e influye es el nivel de confianza que se deposita en otros. 

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“desde gente que le pregunta a ChatGPT, a gente que […] tiene la junta de vecinos y un chat comunal en que comparten datos. Es increíble el nivel de confianza que la gente tiene en otras personas” – Dra. Ingrid Bachmann Cáceres 

La pregunta que queda abierta es dónde se reconstruye la autoridad de la verdad cuando las instituciones que históricamente la sostenían —medios, academia, organismos electorales— son precisamente los blancos sistemáticos del ataque. Esa es la tensión que una democracia con ciudadanos informados tiene que estar en condiciones de procesar.