Sidebar lateral - Radio Universidad - Interno

Título Destacados Interno - Radio Universidad

DESTACADOS

Publicador de contenidos

Carmina Burana une a casi 200 artistas en nueva versión tica

Fotografía: Julio Sequeira.

RADIO UNIVERSIDAD 02 de octubre del 2026

Carmina Burana une a casi 200 artistas en nueva versión tica

José Andrés Corrales Rojas

jose.corralesrojas@ucr.ac.cr

Francisco Centeno, coreógrafo y director artístico, subraya la importancia de flexibilizar los formatos artísticos. La meta es concebir "una danza, un ballet para todo público, y que no se quede en las cuatro paredes del estudio, ni mucho menos de un teatro". 

Cuando las disciplinas artísticas se desarrollan de manera aislada, las posibilidades creativas se limitan. En Desayunos de Radio Universidad conversamos sobre la puesta en escena de la cantata Carmina Burana, que busca transformar esta dinámica al reunir danza contemporánea, orquesta y coro. 

 

Una propuesta escénica integral 

El montaje se distancia de las puestas tradicionales al integrar a todos los participantes en el flujo visual del escenario. La intención principal es evitar reproducciones exactas de obras clásicas y proponer lenguajes autóctonos. 

Vanessa Cicció, directora de Cicció Studio y productora general, explicó la visión del proyecto. "Con Carmina Burana queríamos hacer una versión que no fuera a copiar el repertorio universal, que es algo que se hace, por supuesto, pero hacer una versión tica, una versión propia". 

La magnitud de este espectáculo requiere una coordinación profunda entre distintas agrupaciones. La orquesta está a cargo de Alejandro Acuña, mientras que la dirección coral recae sobre Ricardo Quirós con UCR Coral y Didier Mora con el coro de cámara de la Universidad de Costa Rica. 

“

"Tenemos alrededor de 42 bailarines. Son más o menos 40 músicos que van a estar en escena y el coro son un poquito menos de 100 cantantes", detalló Cicció. 

La productora agregó que los instrumentistas y cantantes asumen un rol activo en la narrativa escénica. "Contar con músicos en vivo es un lujo y nosotros queremos que también sean parte de la escena, no queríamos tener el coro aparte como escondido, sino ellos son parte de la escena". 

El espectáculo destaca también por la versatilidad de sus intérpretes, quienes cruzan las fronteras de sus disciplinas. Sofía Rocha, una joven bailarina, asume simultáneamente el  rol de soprano para esta obra. 

El proyecto funciona como una plataforma crucial para jóvenes talentos que buscan proyectar su formación técnica. El elenco incluye intérpretes cuyas edades van desde los 12 hasta los 30 años. 

Esta amplitud etaria refleja una búsqueda constante de espacios para la ejecución del arte en el país. Cicció enfatizó este compromiso: "A pesar de que tal vez en nuestro país no hay tantos escenarios hay una necesidad ardiente que tienen ellos de estar ahí, de bailar". 

El proceso de ensamblaje exige jornadas de cinco horas de ensayo para acoplar las técnicas de danza. Los intérpretes, formados principalmente en ballet clásico, adaptan sus cuerpos a un movimiento contemporáneo continuo. 

Entre los talentos destaca Richard González, intérprete con experiencia previa en el Ballet Nacional de Cuba. Su participación aporta una sólida base clásica que eleva el nivel técnico del grupo y facilita la adopción de nuevos códigos coreográficos. 

La puesta transcurre a lo largo de 25 secuencias sin pausas, explorando múltiples facetas del comportamiento humano. El recorrido escénico abarca temas intensos como el amor, el erotismo, los siete pecados capitales y el giro constante de la fortuna. 

Fotografía: Julio Sequeira


 

Romper las paredes del teatro 

La coreografía complementa la monumental música de Carl Orff mediante un vestuario minimalista y sumamente ligero. El diseño prioriza la claridad del movimiento e incorpora el uso de zapatillas de punta para ejecuciones contemporáneas. 

Para mantener la coherencia con el origen medieval de la cantata, la producción seleccionó una paleta de colores sobria y terrosa. Esta decisión estética evita distracciones, cediendo el protagonismo a las líneas corporales y a la presencia del coro. 

El objetivo final es acercar estas disciplinas a personas que habitualmente no asisten a funciones especializadas. 

El ballet debe ser para todo público y para todo escenario. Por esta razón, la estructura carece de requerimientos técnicos complejos, posibilitando su futura adaptación a otros entornos.

Las funciones de esta puesta en escena serán el 17 y 18 de octubre a partir de las 5 de la tarde en el Teatro Popular Melico Salazar.