Reunión de sector audiovisual
La cultura merece reglas claras
Editorial Carlos Matute Ordóñez
Director Radios UCR
carlos.matute@ucr.ac.cr
Reunión de sector audiovisual
El reciente pronunciamiento conjunto de organizaciones audiovisuales costarricenses no es solamente un reclamo dirigido al Ministerio de Cultura y Juventud, es una advertencia sobre algo que debería preocuparnos a todas las personas: la posibilidad de construir institucionalidad sin reglas claras.
Las organizaciones no cuestionan la existencia del nuevo Consejo de Cinematografía y Audiovisual, lo que cuestionan es que se pretenda conformarlo antes de contar con un reglamento debidamente emitido, con procedimientos transparentes y con garantías de participación para todos los sectores involucrados. No es un detalle administrativo; es una condición básica para cualquier Estado que aspire a actuar con seguridad jurídica y transparencia.
Hay otro aspecto que merece destacarse: Un sector históricamente diverso, donde conviven múltiples intereses y disciplinas, decidió unirse para defender principios comunes. Productores, documentalistas, sonidistas, desarrolladores de videojuegos, actores, directoras y otras organizaciones entendieron que las diferencias pueden esperar cuando lo que está en juego son las reglas del juego. Esa es una lección que trasciende al sector audiovisual.
Las democracias necesitan gremios fuertes, no porque tengan siempre la razón, sino porque constituyen un contrapeso frente al poder. Cuando un sector habla con una sola voz para exigir transparencia, reglas claras y rendición de cuentas, fortalece la institucionalidad democrática.
También es un llamado para la ciudadanía
Las instituciones culturales rara vez desaparecen de un día para otro. Se debilitan lentamente: cuando se reducen sus presupuestos, cuando se retrasan los fondos que impulsan la creación, cuando las autoridades dejan de rendir cuentas o cuando los reglamentos dejan de ser importantes. Cada decisión parece pequeña; el efecto acumulado termina siendo enorme.
Por eso conviene prestar atención, porque defender la cultura no consiste únicamente en asistir a un festival o celebrar un premio internacional. También implica defender las condiciones que permiten que esa cultura exista: instituciones sólidas, financiamiento transparente y normas que se respeten.
Podemos celebrar las diferencias, son parte esencial de una sociedad democrática. Pero también debemos proteger aquello que nos une: la convicción de que la cultura merece instituciones fuertes y confiables. Porque cuando se debilita la cultura, no pierde únicamente un gremio, perdemos todas y todos.