RADIO 870 UCR
16 de octubre del 2026
Kombucha gana popularidad, pero algunas personas deberían evitarla
Mathew Chaves
radioemisoras@ucr.ac.cr
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16 de octubre del 2026
La kombucha se populariza en supermercados y ferias. Se vende como un probiótico natural y un sustituto saludable de las gaseosas. Detrás de esa imagen hay un fermento vivo, con bacterias y levaduras, que produce alcohol y que no es apto para todos.
La especialista en microbiota y fermentación, Ariana Morales, explicó en el programa Saber Vivir que la kombucha es el resultado de fermentar té endulzado con una comunidad de bacterias y levaduras. Durante el proceso, los azúcares se transforman y generan compuestos como ácido acético y alcohol.
"Las levaduras son las primeras en tener alimento y lo convierten en alcohol", dijo Morales. La especialista advirtió que la mayoría de las kombuchas comerciales contienen niveles de alcohol que no están etiquetados con claridad.
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Para ella, el problema no es la bebida en sí, sino la forma en que se consume y a quién se le ofrece. "No es simplemente dele a todo mundo porque sabe rico y porque tiene gas, pero no es una gaseosa", advirtió.
Morales también señaló que muchas marcas comerciales no informan sobre el contenido real de alcohol. "Si la kombucha está muy dulce, todavía hay mucho alcohol", explicó. La especialista recomienda revisar las etiquetas y, ante la duda, evitar el producto.
Morales fue enfática: "No se recomienda de ninguna manera consumir kombucha durante el embarazo". La razón es que se trata de un ecosistema microbiano muy vivo y dinámico, y no hay estudios concluyentes sobre sus efectos en esta etapa.
La recomendación se extiende también a la lactancia. La especialista indicó que durante este período el cuerpo de la madre y el bebé son especialmente sensibles a cualquier compuesto que pueda pasar a través de la leche materna.
El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos recomienda cero consumo de alcohol durante el embarazo, ya que no existe una cantidad segura. La Mayo Clinic también aconseja a las mujeres embarazadas o en período de lactancia evitar el té de kombucha.
No es que la kombucha está formalmente contraindicada, pero tampoco existe evidencia científica que confirme que sea segura en estas etapas.
Un estudio de 2021 en la revista Journal of Food Protection encontró que el 31,5% de las muestras de kombucha analizadas en Canadá superaban el 1% de alcohol por volumen.
Ariana Morales recomienda que las embarazadas y lactantes consulten con su obstetra, ginecólogo o pediatra antes de consumir cualquier fermento. "Son periodos muy sensibles y no tenemos muchísima información", dijo. Para Morales, lo más seguro es evitar la kombucha durante estas etapas.
Morales advirtió que ofrecer kombucha a una persona en recuperación de una adicción al alcohol es darle alcohol sin que lo sepa. Contó que una vez le ofreció la bebida a alguien que no sabía que era abstemio y la persona reaccionó con sorpresa al sentir los efectos.
La especialista explicó que incluso las trazas de alcohol pueden ser un riesgo para una persona en recuperación, porque pueden reactivar la ansiedad o las ganas de consumir.
Estudios internacionales indican que la mayoría de las kombuchas comerciales contienen menos del 0,5% de alcohol, pero algunas marcas artesanales pueden superar el 3%. Para una persona en recuperación, cualquier cantidad puede representar un problema.
Morales alertó sobre quienes toman medicamentos que interactúan con el alcohol. "De repente le ofrece uno a alguien haciendo un tratamiento médico que es incompatible con el alcohol", señaló. Entre los fármacos que pueden reaccionar negativamente están el metronidazol, antibióticos, algunos antidepresivos y medicamentos para la diabetes.
El Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA) tiene una lista de medicamentos que interactúan peligrosamente con el alcohol.
En el caso de la diabetes, medicamentos como la metformina, glipizida y gliburida pueden causar niveles de azúcar anormalmente bajos, náuseas, vómitos y cambios repentinos en la presión sanguínea.
Para infecciones, el metronidazol puede provocar aceleración del ritmo cardíaco, dolor de estómago y enrojecimiento del rostro. La warfarina, usada para evitar coágulos, puede causar sangrado interno incluso con consumo ocasional.
La kombucha también puede reducir la absorción de medicamentos que dependen del pH del estómago para disolverse, según el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.
La kombucha no es una bebida para niños. Contiene cafeína y trazas de alcohol, y su sistema inmunológico aún está en desarrollo. Morales criticó que se les den "tazas a los chiquitos, porque es probiótico", sin considerar los riesgos. La especialista recomendó no ofrecerla a menores de edad.
Los pediatras no recomiendan la kombucha para niños menores de 4 años debido a la cafeína, el alcohol y el azúcar que contiene. Para niños mayores, algunos expertos sugieren que solo se ofrezca en cantidades muy pequeñas y diluidas, y nunca como una bebida diaria.
La Journal of Food Protection indican que el alcohol es especialmente riesgoso en niños pequeños, cuyo peso corporal es bajo y cuyo hígado aún no metaboliza el alcohol de manera eficiente.
En casos de disbiosis, es decir, un desequilibrio en la microbiota intestinal (mal llamada “flora”), la kombucha puede empeorar los síntomas.
"Hay que hacer una aproximación ecológica: retiramos todos los fermentos (...) matamos de hambre a los microorganismos desbalanceados y luego los reintroducimos", explicó Morales.
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La kombucha está clasificada como alta en “Fodmap”, estas son siglas en inglés que se refieren a carbohidratos de cadena corta que se fermentan en el intestino y se absorben con dificultad. En algunas personas, estos carbohidratos pueden causar gases, hinchazón y malestar.
Este tipo de carbohidratos fermentables se encuentra en diversos alimentos y puede provocar síntomas en personas con síndrome de intestino irritable, sobrecrecimiento bacteriano o intolerancia a las histaminas. La especialista recomienda que estas personas consulten con un gastroenterólogo antes de consumir kombucha.
La kombucha puede ser una bebida agradable para algunas personas, pero no es para todas. Morales recomienda diluirla en agua y consumir poca cantidad. La información sobre sus riesgos es clave para tomar decisiones informadas.
Un shot después de las comidas es suficiente para obtener los posibles beneficios sin exponerse a los riesgos del alcohol.
La especialista hizo un llamado a tratar la kombucha con la misma precaución que cualquier producto que contenga alcohol. "Uno o lo asume y lo trata como una bebida alcohólica o lo evita", concluyó.
Morales también recomendó no regalar kombucha sin instrucciones. Para ella, compartir un cultivo sin explicar sus riesgos es como regalar una fábrica de ansiedad.
La especialista insistió en que la clave está en entender la microbiología. "No le tengan miedo a la kombucha, pero entiendan sus necesidades y las del cultivo", afirmó. Con información y precaución, la bebida puede disfrutarse sin riesgos.
La especialista también recomienda buscar profesionales de la salud con enfoque en microbiota. "Si su médico no le habla de microorganismos y probióticos, busque una segunda opinión", aconsejó.