Este 9 de agosto, el Día Internacional de los Pueblos Indígenas se enfoca en los retos y oportunidades que presenta la inteligencia artificial para las comunidades originarias. En Costa Rica, las brechas digitales y la invisibilización cultural siguen siendo desafíos urgentes.
En el marco del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, la Organización de las Naciones Unidas eligió para 2025 el lema “Pueblos indígenas e inteligencia artificial: defendiendo sus derechos de cara al futuro”. La consigna busca llamar la atención sobre el riesgo de que las nuevas tecnologías profundicen desigualdades ya existentes, pero también sobre el potencial de la inteligencia artificial (IA) como herramienta para preservar saberes, lenguas y culturas ancestrales.
DESAFÍOS COMUNES DE LOS PUEBLOS
En Costa Rica existen ocho pueblos indígenas reconocidos, cada uno con una historia, territorio, organización y lengua particular. La Dra. Keilyn Rodríguez Sánchez, antropóloga de la Universidad de Costa Rica (UCR), señala que es un error pensar en estas comunidades como un bloque homogéneo. Aun así, hay problemáticas comunes que se repiten: el acceso limitado a sus territorios, la discriminación estructural, la falta de una educación y salud interculturales y, en tiempos recientes, una creciente brecha digital.
“La brecha digital en educación tiene un impacto diferido en los territorios indígenas, unos tienen acceso limitado y otros del todo no tienen”, explica Rodríguez. “El acceso a una computadora es sumamente limitado y de ahí que ingresar a la universidad es un sueño dificilísimo de lograr para la mayoría de los indígenas costarricenses”. Esta desigualdad tecnológica plantea un escenario preocupante si no se garantizan derechos básicos como el acceso libre a internet, equipo y capacitación.
En cuanto al uso de la inteligencia artificial, la especialista advierte que esta puede amplificar estereotipos, reproducir desinformación o apropiarse de saberes indígenas sin consentimiento. “Todo conocimiento indígena es de su pueblo, es su derecho histórico cultural, esto deberá ser siempre respetado. De esta forma, lo que un pueblo no desee que se publique, no debe hacerse”, afirma, recordando la importancia de aplicar los principios éticos de la investigación también en entornos digitales.
No obstante, la IA también puede ser aliada si se gestiona adecuadamente. Rodríguez destaca la importancia de que exista una capacitación en su uso y manejo adecuado desde la educación primaria. “Con información de calidad, la IA puede ser una fuente cultural central, especialmente para las nuevas generaciones tan interesadas en acceder a estas formas comunicativas”, subraya.
Para que esto sea posible, es clave que las comunidades indígenas pasen de ser solo usuarias a convertirse en generadoras y evaluadoras de contenido, capaces de monitorear cómo se representa su identidad en las plataformas. La especialista propone soñar con un motor de búsqueda neuronal dedicado a los pueblos indígenas, pero asegura que un buen punto de partida sería fortalecer los repositorios accesibles por IA, como Kerwá de la UCR, con contenido respetuoso, verificado y co-creado.
Rodríguez también destaca el rol que pueden jugar las universidades públicas: “mediante TCU (Trabajo Comunal Universitario) o bien proyectos de acción social, se puede generar talleres de capacitación para quienes tienen celulares y computadoras portátiles ya en las comunidades. Los talleres se pueden secuenciar para ir avanzando del uso a generación de contenido que se suba a bases de datos que sean accesadas por IA”.
Finalmente, Rodríguez lanza una invitación abierta a la población: “. Los invito a conocerlos y a hacer amigos, a compartir con ellos y a darse cuenta que en nuestra nación hay gente con historias y conocimientos sorprendentes y llenos de sabidurías de los cuales podemos aprender mucho. También les invito a conocer más sobre los pueblos indígenas mediante IA”.



