La farmacia humanitaria promueve la cooperación y el trabajo en equipo en casos de desastres naturales o movimientos migratorios por guerras.
El acceso a la salud, si bien debería ser un derecho, es un privilegio en muchas partes del mundo, incluida Costa Rica. Frente a esta realidad, surgen movimientos que buscan rescatar la esencia solidaria de la medicina, al sustentar medicamentos desde una mirada humana, sostenible y justa. Este es el propósito de la farmacia humanitaria, en la que se busca, poner a las personas en el centro, no a los números ni a las empresas.
Para conocer más sobre la farmacia humanitaria, Saber Vivir invitó a Victoria Hall del Centro Nacional de Información y Medicamentos (CIMED). En esta conversación, ella habla de cómo se puede garantizar el acceso a medicamentos y servicios de salud esenciales y cómo se construye un sistema que acompañe la dignidad humana.
Más que una definición, Hall explica que la farmacia humanitaria consta de una serie de actividades que desarrolla el farmacéutico, y que buscan mantener al paciente siempre en el centro de todo. También, indica que esta no se da en contextos usuales, sino cuando hay crisis, como desastres naturales o movimientos migratorios por guerras.
Las farmacias humanitarias atendieron a más de 1.5 millones de personas en 2025. También brindaron respuesta en 11 contextos de conflicto armado, incluyendo Ucrania y Palestina. – Datos de Médicos sin Fronteras.
Costa Rica, al igual que otros países, cuenta con un listado oficial de medicamentos esenciales, diseñado para cubrir las enfermedades con mayor mortalidad en el país y asegurar su disponibilidad. Sin embargo, en el contexto de la farmacia humanitaria, existen padecimientos y situaciones que se presentan con mayor frecuencia. En casos de desastres naturales, por ejemplo, aumentan las enfermedades contagiosas debido al hacinamiento en albergues o a la falta de condiciones sanitarias óptimas. También se observan afectaciones a la salud mental, como la depresión y otros trastornos del sistema nervioso central, indicó Hall.
NECESIDAD DE APOYO PARA EXTENDER LA SALUD A QUIENES LO REQUIERAN
En Costa Rica, existe el sistema solidario de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que permite garantizar el acceso a la salud, como el modelo universal, además del trabajo de instituciones como la Cruz Roja. No obstante, ante emergencias humanitarias específicas, también intervienen organizaciones como Médicos Sin Fronteras o Farmacéuticos Sin Fronteras, que brindan apoyo directo a poblaciones en situación de vulnerabilidad.
Hall destacó la necesidad de fortalecer este tipo de entidades, ya que suelen enfrentar múltiples limitaciones. Muchas de ellas dependen del voluntariado, lo que implica una disponibilidad de personal variable, además de carencias en recursos como ambulancias, medicamentos y suministros básicos. A esto se suma que la atención humanitaria no se limita únicamente a los fármacos, sino que también incluye el acceso a agua potable, alimentos y condiciones sanitarias adecuadas.
En este sentido, Hall también hizo un llamado a la solidaridad e instó a apoyar, mediante donaciones tanto en efectivo como en especie, a las organizaciones de ayuda humanitaria.
Puede realizar sus donaciones en las páginas web de UNICEF Costa Rica o de Médicos Sin Fronteras, o bien de la Cruz Roja Costarricense. Estas atienden a personas que no gozan de los beneficios del sistema costarricense y que, como ella misma señaló, “necesitan lo mínimo para vivir no solo con salud, sino también con dignidad”.



