En resumen: ¿Por qué la pobreza ha bajado en los últimos años? ¿Qué ha pasado con la inversión en educación? ¿Han disminuido las personas ocupadas laboralmente? Estas preguntas surgen de la discusión que las candidaturas presidenciales tuvieron en los debates del 26 al 29 de enero, en la víspera de las elecciones nacionales de Costa Rica.
Doble Check detectó imprecisiones y señalamientos sin evidencia concreta en la presentación que las candidaturas hicieron sobre esos temas.
Recorte en la inversión en educación
Después de los debates de Columbia y Monumental-Repretel, Laura Fernández reportó un supuesto hito de este Gobierno: “$400 millones, la mayor inversión pública en infraestructura escolar de la historia. Pero, vamos por más”.
La única fuente que Doble Check halló para respaldar la afirmación es un comunicado del Ministerio de Educación de noviembre pasado, el cual menciona obras terminadas desde 2022. No se pudo identificar un marco de comparación que sustente que esa cifra es la mayor inversión en infraestructura escolar de la historia costarricense.
Un dato que sí es verificable es que la inversión total en educación del 2025 fue la más baja desde 2018 como proporción del Producto Interno Bruto (PIB), año en que la inversión en educación alcanzó su pico histórico. En 2018, la inversión fue de 7,4% del PIB, y descendió hasta llegar a 5% el año pasado según el más reciente informe Estado de la Educación. Ese análisis proyectó una disminución aún mayor en 2026, con 4,6%.
El Estado de la Educación atribuye parte del recorte al impacto de la regla fiscal, que limita el crecimiento del gasto público. La regla fiscal y el aumento del pago de intereses de la deuda redujeron el espacio presupuestario para la educación. Aunque el presupuesto del MEP se ha mantenido relativamente estable en su valor absoluto, el ajuste por inflación revela una disminución real de al menos 15% entre 2022 y 2025, según el informe.
Aún así, el estudio también advierte que esa caída no se explica solo por la regla fiscal: hubo decisiones políticas de trasladar recursos desde educación hacia otros rubros para cuadrar las finanzas públicas, usando la inversión educativa como variable de ajuste. En ese proceso, la inversión de capital fue la más afectada: su peso dentro del presupuesto del MEP cayó de 3,3% a 1% entre 2018 y 2025. Esta inversión de capital es justamente la que atañe a la inversión en infraestructura, la cual estaba siendo promocionada por Fernández en redes sociales.
Los datos del informe también muestran una evolución desigual del gasto educativo por persona. La inversión por estudiante aumentó entre 2021 y 2023 (el año más reciente disponible) al pasar de ₡1.528.086 a ₡1.577.978, un incremento de aproximadamente 3,3%. En contraste, la inversión por habitante tuvo una trayectoria opuesta: cayó de ₡518.082 en 2021 a ₡489.955 en 2023, una disminución cercana a 5,4%.
La pobreza bajó, pero no fue por trabajos formales
La candidata de Pueblo Soberano, Laura Fernández, destacó que la pobreza en Costa Rica es más baja en la actualidad, pero las causas de esa disminución fueron rebatidas por su contrincante de Coalición Agenda Ciudadana, Claudia Dobles. Ese intercambio se dio en el debate de Radio Columbia del 26 de enero.
“La pobreza, después de que estuvo en un 23%, hoy está en un 15%; es decir, casi 8 puntos menos: 415.000 personas salieron de pobres”, dijo Fernández. Posteriormente, Dobles señaló que “el Estado de la Nación nos dice que la pobreza no está bajando por más inversión social […] No está bajando porque la gente está encontrando trabajo formal”.
Los registros nacionales de personas en condición de pobreza sí bajaron en los últimos años, pero esa disminución no puede atribuirse a la inversión social estatal ni a la creación de empleos formales.
Según la Encuesta Continua de Empleo, la pobreza a escala nacional (según línea de pobreza) pasó de 23% en 2022 a 15,2% en 2025. En términos absolutos, la población en pobreza disminuyó en 414.509 personas (de 1.329.757 a 915.248 personas). Por su parte, el índice de pobreza multidimensional disminuyó de 17,8% en 2022 a 12,6% el año pasado.
Sin embargo, esa reciente reducción no estuvo impulsada por una expansión del empleo formal ni por un aumento de la inversión social estatal. El Estado de la Nación concluyó que el cambio fue multicausal y que solo cerca de un tercio se explica por ingresos laborales, especialmente los que provienen de un aumento en el trabajo informal. El resto responde principalmente a la reducción del tamaño de los hogares, el crecimiento en las pensiones contributivas y al aumento de transferencias no registradas, que fueron el objeto de suspicacia por parte de Dobles.
Insinuación sobre rebaja de la pobreza y narcotráfico
Claudia Dobles añadió en el debate de Columbia que la pobreza bajó por la informalidad laboral y porque “muchas familias indican que tienen dinero de fuentes no registradas”, haciendo referencia al más reciente Estado de la Nación.
“Cuando vemos esa cantidad de familias que indican eso, vemos el aumento de la criminalidad y el narcotráfico, nos debería llamar la atención. Eso, más bien, es una bandera roja”, afirmó la candidata de Coalición Agenda Ciudadana.
Ese vínculo que estableció Dobles es una insinuación personal.
El informe Estado de la Nación 2025 no establece una relación causal entre la disminución de la pobreza y actividades delictivas. El análisis se limitó a explicar que la reducción responde a una combinación de factores, como las llamadas transferencias “no registradas en su fuente de origen”, las cuales explican 20,9% de la reducción de la pobreza.
“Estas constan de tres ítems principales: las transferencias no monetarias (11,8%), las ayudas recibidas en dinero de familiares u otras personas en el país (7,6%) y otras transferencias no clasificadas (1,5%). No existe forma de determinar de qué forma los hogares reciben esas transferencias, pero podrían incluir desde alimentos, pago de servicios públicos, pago de servicio doméstico u otros”, indicó el informe.
Dato impreciso sobre el empleo tras la pandemia
El candidato de la Unidad Social Cristiana (PUSC), Juan Carlos Hidalgo, citó un dato impreciso sobre las personas trabajadoras en Costa Rica en el debate de Repretel y Radio Monumental del 27 de enero.
En una respuesta a Laura Fernández, el candidato del PUSC dijo: “En este momento ―y estos son datos oficiales del INEC― hay 117.000 personas menos trabajando en la economía costarricense que en el mes antes de la pandemia. Toda esta economía jaguar lo único que ha hecho es destruir empleos; hay crecimiento económico pero no se están generando fuentes de empleo, y lo que vemos entonces es una dinámica terrible en donde crece la informalidad y necesitamos emparejar la cancha a lo largo y ancho del territorio nacional”.
Algunos datos disponibles sí muestran disminuciones en la población ocupada con respecto a los meses anteriores a la pandemia, aunque no en la magnitud expresada por Hidalgo.
Doble Check no halló una referencia que respalde específicamente la cifra de 117.000 personas menos trabajando desde febrero de 2020 (último mes completo antes del inicio de la pandemia de COVID-19). Doble Check contactó a la campaña de Hidalgo, pero no hubo respuesta oportuna.
Por ejemplo, según datos compilados por el Banco Central, la población ocupada disminuyó en 30.290 personas al comparar noviembre de 2025 (última medición disponible) con febrero de 2020. Si se comparan los meses de febrero de 2025 y febrero de 2020 (para comparar periodos similares), la población ocupada fue menor en 12.833 personas. Estas reducciones dan crédito a la afirmación general de Juan Carlos Hidalgo, aunque los datos no coinciden en que la población ocupada bajó en 117.000 personas.
Sin embargo, si se comparan los últimos datos disponibles a noviembre de 2025, se obtiene un aumento en la población ocupada con respecto a noviembre de 2019 (último noviembre antes de la pandemia). El aumento en ese período fue de 32.154 personas ocupadas, lo cual contradice la denuncia de Hidalgo.
Doble Check también revisó datos de la fuerza laboral: esta no se refiere solo a personas empleadas, sino al total de personas activas en el mercado de trabajo: ocupadas o buscando empleo. Esos datos sí muestran una reducción en todas las comparaciones.
La disminución de la fuerza laboral fue mayor a la cifra que mencionó Hidalgo en cada escenario: entre noviembre de 2025 y febrero de 2020, la fuerza de trabajo cayó en 184.355 personas; al comparar noviembre de 2025 con noviembre de 2019, la reducción fue de 122.333; y entre febrero de 2025 y febrero de 2020, el descenso alcanzó 145.326 personas.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reconoce que, aunque la economía costarricense mostró un crecimiento robusto tras la pandemia, la recuperación del mercado laboral ha sido más lenta. En su más reciente Estudio Económico de Costa Rica 2025, publicado en marzo pasado, la OCDE señala que la tasa de desempleo cayó por debajo del nivel previo al COVID-19 y que los salarios del sector privado han aumentado en términos nominales y reales. Sin embargo, el informe también subraya que la participación laboral (el porcentaje de personas en edad de trabajar que efectivamente están trabajando) se redujo de forma significativa tras el impacto de la pandemia, especialmente entre mujeres y jóvenes, y que todavía se mantiene por debajo de los niveles anteriores a 2020, tanto para hombres como para mujeres. La caída en la participación masculina es particularmente marcada entre jóvenes y personas mayores de 60 años, mientras descenso entre las mujeres abarca todos los grupos de edad.
Los datos más recientes de la Encuesta Continua de Empleo del INEC para el trimestre móvil de setiembre, octubre y noviembre de 2025 indican que la tasa de desempleo nacional fue de 6,6 %, con una tasa neta de participación laboral de 55,1% (proporción de personas en la fuerza laboral con respecto a la población en general) y una tasa de ocupación de 51,4 % (porción de la población en general que tiene empleo). Esto representa una población ocupada estimada en alrededor de 2,2 millones de personas.
Este conjunto de datos se alinea con análisis previos sobre fotografías incompletas del empleo: como explicamos en un análisis de Doble Check, la tasa de desempleo en un momento específico puede ignorar cambios estructurales en la fuerza laboral y la participación, especialmente cuando el número de personas fuera de la fuerza de trabajo ha aumentado.



