#DCExplica: El dato del desempleo puede ser una foto incompleta

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Jorge Artavia y Darío Chinchilla
- doblecheck@ucr.ac.cr

En resumen: El desempleo ha bajado en los últimos años en Costa Rica. ¿Significa eso que se crearon más empleos? No necesariamente. Los indicadores laborales traen paradojas: es posible que una tasa de desempleo sea menor porque miles de personas dejaron de buscar trabajo o salieron del mercado laboral. Hay que prestar atención a otros datos.

Comparemos marzo de 2020, el mes en que se registró el primer caso de COVID-19 en Costa Rica, con marzo de 2025. La tasa de desempleo cayó casi cinco puntos porcentuales entre una fecha y la otra según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC): pasó de 12,4% a 7,4%. Las cifras muestran una mejora. Sin embargo, un vistazo más detenido revela una contradicción: en el mismo periodo, la población ocupada también bajó. En marzo de este año, había unos 180.000 trabajadores menos que en el momento en que empezó la pandemia.

Ese fenómeno se repite en las estadísticas más recientes del INEC para el trimestre de julio a septiembre de este año: la tasa de desempleo se mantiene estable en 5,7%, pero también se reporta que las tasas de participación laboral y de ocupación disminuyeron en 2,4% y 1,8% respectivamente.

¿Cómo es posible que haya menos gente trabajando y, al mismo tiempo, una menor tasa de desempleo? La respuesta está en quién entra y quién se queda fuera de la foto que toman las encuestas laborales.

¿Qué mide la tasa de desempleo?

La tasa de desempleo es un indicador sencillo: mide qué porcentaje de personas no tienen trabajo pero lo buscan, en relación con el total de la fuerza de trabajo.

El INEC define la “fuerza de trabajo” como el grupo de personas de 15 años o más que están ocupadas (es decir, que tienen un empleo o mantienen un vínculo laboral aunque estén temporalmente ausentes) o desocupadas (no trabajan, pero buscan activamente y están disponibles para trabajar).

Ahí está el primer detalle importante: cuando alguien deja de buscar empleo —por ejemplo, por desánimo, discapacidad, falta de oportunidades en su zona o simplemente porque decidió esperar—, esa persona desaparece del indicador del desempleo y de la fuerza de trabajo. Cuando se reduce la fuerza de trabajo, la tasa de desempleo también puede bajar, pero no necesariamente porque se hayan creado nuevos puestos de trabajo.

Lo que no cuenta la tasa de desempleo

La evolución del indicador de desempleo no siempre va de la mano del número de personas efectivamente ocupadas. Precisamente, entre enero de 2020 y julio de 2025, ambas curvas siguieron trayectorias distintas, como se observa en los siguientes gráficos.

En este gráfico, se nota que julio de 2020 fue el punto más alto de la tasa de desempleo con 24,43%, durante la pandemia de COVID-19. El desempleo bajó a 5,74% en septiembre de 2025, el valor más bajo desde que se aplica la Encuesta Continua de Empleo.

No obstante, hay varias diferencias al comparar ese gráfico con el número de personas ocupadas en el mismo periodo. Por ejemplo, durante esos casi cinco años, no se ha igualado el pico de ocupación que existió en febrero de 2020, cuando más de 2,2 millones de personas tuvieron empleo, a pesar de que la tasa de desempleo era de casi el doble de la actual (12,21%).

Aunque suene contradictorio, Costa Rica hoy muestra una tasa de desempleo más baja que antes de la pandemia, pero, al mismo tiempo, cuenta con menos personas trabajando.

¿Cómo interpretar mejor la información?

La tasa de desempleo es un indicador útil, pero incompleto. Para entender qué está pasando en el mercado laboral, conviene mirar más allá de un solo porcentaje. Estas son algunas claves:

  • Observe el comportamiento reciente de la serie y no solo una cifra aislada. Los cambios en los indicadores de empleo son habituales, pero no siempre son estadísticamente significativos; es decir, no siempre reflejan cambios temporales o permanentes en el empleo, o podrían reflejar cambios atribuibles al diseño de la encuesta.
  • Compare períodos similares. El fenómeno del empleo en la economía puede responder a dinámicas estacionales, por lo que es ideal comparar períodos similares; por ejemplo, las cifras de septiembre de este año con respecto a las de septiembre del año pasado.
  • Compare con otros indicadores. La tasa de participación laboral (cuánta gente en edad de trabajar forma parte del mercado de trabajo) y el número absoluto de ocupados ayudan a determinar si hay creación o destrucción real de empleo.
  • Pregúntese quién queda fuera de la foto. Personas que dejaron de buscar trabajo, estudiantes o quienes solo se dedican a oficios del hogar no se incluyen en la tasa de desempleo.
  • Sea crítico con los mensajes oficiales. Una misma cifra puede presentarse como “éxito” o “fracaso”, según quién la comunique. Tome con pinzas las lecturas que generen operadores políticos, especialmente en tiempos electorales. Lo más recomendable es seguir el pulso directamente en las publicaciones del INEC, que no solo reporta los números, sino que ofrece interpretaciones técnicas en su sitio web.

 

Colaboró Sebastián Fernández, asistente de investigación de Doble Check*
Nota del editor: Doble Check editó este artículo explicativo preparado por el proyecto de trabajo comunal universitario de Alfabetización Estadística (TCU-793), dirigido por Eugenia Gallardo, docente de la Escuela de Estadística de la Universidad de Costa Rica.

 

 

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