Desenterrando partituras musicales: la historia del tango costarricense

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María José Salazar Gamboa
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El quinteto Libertango realizó un estudio histórico sobre el tango costarricense en su libro recientemente publicado “Tangos costarricenses para voz y piano”.  

El tango nos evoca otras latitudes e innegablemente nos transporta a Argentina. Sin embargo, Costa Rica tiene también una tradición musical dentro de este género.  Es por eso que la agrupación Libertango se ha dedicado a rescatarlo a través del libro  “Tangos costarricenses para voz y piano. Primera mitad del siglo XX”.   

Libertango fue fundado inicialmente por el trío experimental Juan Carlos Martines, Luis Alvarado y Mijaíl Mondol en 1999 y al que en el 2010 se le sumaron Fabricio Barquero y Juan José Gamboa conformando el ensamble actual. 

El libro tiene una gran selección de partituras musicales. Su producción conllevó trabajo de arreglos, transcripción y de edición musical de partituras de las cuales, muchas se encontraban en condiciones poco legibles en el archivo de la escuela de Artes Musicales de la Universidad de Costa Rica.  

 Con este libro Tangos costarricenses para voz y piano, lo que estamos queriendo dar es una difusión del patrimonio que representa el tango en Costa Rica a partir de compositores sumamente versátiles”, comenta el músico e investigador, Mijaíl Mondol López. 

Las figuras del tango costarricense 

Mijaíl Mondol y Juan Carlos Martínez conversaron en el programa de Radio Universidad “Dos cuarenta y cinco” con la musicóloga Ekaterina Chatski. Los integrantes del quinteto explicaron que lograron dividir la historia del tango costarricense en tres  etapas durante el siglo XX.  

La primera etapa inicia a principios del siglo XX con las grandes compañías disqueras estadounidenses y las compañías teatreras españolas. Estas compañías traían al país conjuntos de tango que se presentaban en el Teatro Nacional.  

De esos años destacan grandes compositores y compositoras de la época, como  Julio Fonseca, Alcides Prado, José Daniel Zúñiga, Julio Mata, Rodolfo Vargas, A. Esparza Oteo, José Santiesteban, Repetto, Alcides Prado, Juan Bautista Alvarado, Néstor Cubero y Dolores Castegnaro.  Sus composiciones delimitaron el desarrollo inicial del tango con otros géneros muy importantes de la época como el foxtrot y el jazz.  

El cuadro Buenos Aires y el Conjunto Tucumán fueron los grupos nacionales más populares de los años treinta y cuarenta. Estas agrupaciones le dieron vida a la segunda etapa junto con diversos conjuntos como el Grupo San Lorenzo, el trío San Martín y Los hermanos Zamora.  

Esta segunda etapa se caracteriza por la creación de diversos conjuntos dedicados a la interpretación del tango tales como el Grupo San Lorenzo, el trío San Martín, Los hermanos Zamora, el Cuadro Buenos Aires y el Conjunto Tucumán. Siendo los dos últimos grupos los más representativos de los años treinta y cuarenta.  

Las personas cantoras, instrumentistas y letristas del género llevaron la batuta de la tercera y última etapa en el siglo XX. Con su especialización surgen figuras como Guillermo Sancho, Héctor Soto conocido como el Gardel tico, Francisco Brenes integrante de El Cuadro Buenos Aires, Marcel Macho Campos integrante del Conjunto Tucumán, Isaac Soto, María del Carmen Castro, Julia Stanley, Elizabeth Sequeira, Rosario Coto y Rafa Pérez. 

La tercera etapa se basa en la especialización de una generación de cantores e instrumentistas y letritas del género. Dentro de los cantores destacan figuras  como Guillermo Sancho, Héctor Soto conocido como el Gardel tico, Francisco Brenes integrante de El Cuadro Buenos Aires, Marcel Macho Campos integrante del Conjunto Tucumán, Isaac Soto, María del Carmen Castro, Julia Stanley, Elizabeth Sequeira, Rosario Coto y Rafa Pérez.   

En cuanto a instrumentistas, algunos de los más conocidos son Ismael Murillo, Mario Chacón, Antonio Meléndez, Rafael Murillo, Carlos Solórzano, Santiago Barquero, Anita Protti (acordeonista), Isaac Flores, Jorge Mora, Esteban Romero Mora y Carlos Luis Mora.  

Se desarrollan a su vez letristas del tango como la  invisibilizada Blanca Luz Mora Torres y  Martha Mirambell. Esta última junto con Rafael Fonseca conforman un libro de música escolar donde venían algunos tangos que Libertango logró extraer y poner en partituras.  

“Tangos costarricenses para voz y piano. Primera mitad del siglo XX” se puede adquirir en la editorial Arboleda. El libro cuenta con una recopilación de 19 tangos del siglo XX.   

Con este texto, Libertango celebra el relanzamiento de su primer disco “Tangología” y la promoción de su segundo disco el cual contiene temas de tangos viejos costarricenses y originales compuestos por Jorge Luis Alvarado y Héctor Murillo y con la participación de Rafa Pérez.  

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