PLN y PUSC renuevan piel para evitar desaparecer

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Fabricio Otárola
- fabricio.radiosucr@gmail.com

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Dos viejos protagonistas de la política costarricense buscan, con cierta urgencia, mudar de piel para evitar una posible desaparición. Tras el fin de era del bipartismo en Costa Rica, el Partido Liberación Nacional (PLN) y la Unidad Social Cristiana (PUSC) pasaron de alternarse la presidencia y las mayorías en la Asamblea legislativa a estar buscando la manera de recuperar sus cuotas electorales.  

La historia ya es sabida, desde la elección del 2002, el PUSC no ocupa la presidencia de la República y el PLN lleva tres elecciones seguidas de ver perder a sus candidatos presidenciales. En números redondos, tuvo que pasar veinte años de sequía electoral para que las dirigencias del PLN y al PUSC entendieran que debían renovarse para seguir en la competencia por el poder político en el país.  

Los verdiblancos reaccionaron luego que la última presidente liberacionista, Laura Chinchilla saliera del PLN “por el rumbo que lleva”. Tras la llegada de la carta de separación, algunos líderes dieron un paso al lado, dejaron sus puestos y el “Balcón Verde” adelantó las elecciones de dirigentes, que estaban previstas para febrero del 2023 y ahora se realizarán a mediados de este octubre (2022).  

En la sede de la Unidad Social Cristiana también hacen lo propio y designaron al expresidente Miguel Ángel Rodríguez para que liderara un proceso de renovación que inició a finales de setiembre (22/09/2022). Ahora los socialcristianos están recibiendo las propuestas de renovación de sus partidarios y trabajaran en la renovación de sus estatutos; primero, para votantes y, segundo, darle dinamismo al partido fundado por el Dr. Rafael Ángel Calderón Guardia. 

Y es que ambos partidos arrastran una pesada historia ligada a la Guerra del 48 que ya no motiva al electorado actual. El politólogo y coordinador de Proyectos de la Fundación Konrad Adenauer, Sergio Araya estuvo en los micrófonos del programa Desayunos de Radio Universidad y afirmó que esas identidades partidarias que se dieron en la segunda mitad del Siglo XX “que se transmitieron intergeneracionalmente por algunas décadas, como suele ocurrir cuando no hay otro acontecimiento que lo consolide o lo justifique se comienza a diluir con el devenir del tiempo”.  

En el programa Desayunos de Radio Universidad, el catedrático de la UCR, Constantino Urcuyo y el politólogo, Jesús Guzmán conversaron con el politólogo Sergio Araya sobre los procesos de renovación partidaria en la Unidad Social Cristiana y Liberación Nacional, que se van a estar realizando en las próximas semanas.  

El invitado del programa, Sergio Araya explicó:

“Hoy usted le pregunta a una persona joven ¿Qué significa “liberación” (PLN)? Y lo va a asociar con esos elementos posicionados en los años de este siglo: corrupción, nepotismo, mala prácticas políticas, aprovechamiento del poder público; aclaro que no quiero decir que esto sea cierto, pero en política la percepción suele ser más importante que lo real. Y la gente “se comió esa idea”, por decirlo así, de Liberación Nacional, por eso le cuesta tanto a vender esa otra idea de partido propositivo, de partido que genera planteamientos serios para la sociedad porque tiene que superar esa barrera”.

El especialista en ciencias políticas asegura que esa percepción sobre el PLN en la población joven genera rechazo o escepticismo.  

Por su parte, la Unidad Social Cristiana sigue tras la sombra de los dos escándalos de corrupción y juicios mediáticos que pusieron bajo los reflectores a los expresidentes Rafael Ángel Calderón Fournier y Miguel Ángel Rodríguez. El analista considera que la población ya “dio su sentencia, que en este caso es completamente negativa para las aspiraciones de la agrupación.  

Ante este panorama, la renovación de la Unidad Social Cristiana y de Liberación Nacional se proyectan como la salida para alargar la vida de dos partidos desgastados por el devenir de los años y que quieren recuperar el brillo electoral de una época que ya fue. Ya serán en los procesos electorales municipales del 2024 y las elecciones nacionales del 2026 las que terminen juzgando si la renovación partidaria logró influir en el electorado.  

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