Alzheimer: atendámoslo a tiempo

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Guiselle Mora
- gmoranoguera@gmail.com

Investigar, educar y actuar a tiempo es parte de lo que este 2022 quiere abarcar el Día Mundial del Alzheimer. Todas las personas podemos ser parte de este proceso. Empoderémonos para diagnosticar a tiempo. 

Un olvido de vez en cuando es normal, más si estamos frente a mucho estrés o hacemos varias actividades a la vez. Pero si la situación se vuelve habitual, hay que ponerle atención ya que podríamos estar desarrollando algún tipo de demencia. Si se detecta a tiempo podemos abordar de mejor manera la enfermedad. 

El Alzheimer afecta la memoria, el pensamiento y el comportamiento. Sus síntomas son progresivos esto quiere decir que se empiezan a manifestar y aumentan con el tiempo. Ya en sus fases más avanzadas pueden llegar a interferir con acciones cotidianas.

Alois Alzheimer presentó por primera vez hace 116 años en una conferencia de Psiquiatría lo que llamó “la enfermedad del olvido” luego de tratar a Auguste Deter por problemas de memoria, confusión e insomnio.

La psicóloga, especialista en demencias, Mariella Alpízar explica que los cambios se dan hasta 20 años antes de que veamos los primeros síntomas. Por eso ha sido todo un reto el tema del diagnóstico y tratamiento de la enfermedad.

Según Alpízar hay varias fases de la enfermedad. Después de los primeros cambios a nivel cerebral, se empieza a manifestar un deterioro cognitivo breve. Esto significa que la persona se desenvuelve de forma independiente pero puede tener algunos episodios de pérdida de memoria, por ejemplo, olvidarse de la ubicación de un objeto o alguna palabra familiar. Si la enfermedad se detecta desde esta etapa se puede empezar con tratamiento y eso ha demostrado tener grandes beneficios.

A medida que la condición avanza, se empiezan a ver cambios a nivel de comportamiento y ahí es donde se diagnostica como demencia. En esta etapa intermedia “se necesita mayor asistencia en las actividades que yo antes podía hacer solo y luego no, como cuando trato de ir al super pero al final no logro llegar al lugar”, dice la especialista.

Luego está la demencia moderada. En esta etapa ya hay una afectación de áreas cognitivas y olvidos evidentes, por ejemplo cuando cuentan una historia varias veces. “Ese tipo de olvidos evidentes a nivel ejecutivo, de memoria y lenguaje son señales de alerta”, enfatiza Alpízar.

Por último la persona entra en la fase de la demencia grave.Es cuando ya perdemos el 100 por ciento de la autonomía. A la persona le cuesta comunicarse o cosas tan cotidianas como tragar”.

Lea más: Cuidando a la persona cuidadora 

Modifiquemos algunos factores para prevenir el Alzheimer

Hasta el momento no se ha encontrado una cura para el Alzheimer, pero sí existen tratamientos farmacológicos y no farmacológicos que pueden alargar y mejorar la calidad de vida de las personas pacientes.

El 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, proclamado por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta se considera la nueva epidemia del siglo XXI. Se estima que para el año 2050 el número de personas con alzheimer ascienda a más de 130 millones.- Alzheimer’s Disease International

Además, según Alpízar es una enfermedad que se puede evitar. “Alrededor del 40 por ciento se puede prevenir, modificando algunos factores de riesgo y protectores”. Ver artículo publicado en “The Lancet” sobre el tema.

Entre los factores de riesgo están la edad, factores hereditarios y la genética. Si bien la edad es uno de los factores más importantes, Alpízar enfatiza que no necesariamente todas las personas adultas mayores desarrollan demencia.

Luego existen otra serie de factores que, al modificarse, podrían ayudar en la prevención de la enfermedad.

  • Factores de riesgo cardiovasculares: lo que hace bien al corazón, hace bien al cerebro. Hay que tratar de hacer un buen manejo de la hipertensión, el colesterol y diabetes (sobre todo la tipo 2) ya que de lo contrario podrían afectar el funcionamiento del cerebro.
  • Educación: A mayor cantidad de años de educación, mayor protección en el cerebro. “La educación le provee al cerebro una mayor capacidad de adaptarse a los cambios”, dice Alpízar.
  • Actividad: Hay que tratar de mantenerse activos, retar al cerebro con diferentes actividades a lo largo de la vida.
  • Socialización: “Tener una vida social activa protege nuestro cerebro”, explica la psicóloga. Ayudar a las demás personas, sentir pertenencia en las comunidades, todo esto tiene un gran impacto positivo. Evitar caer en el aislamiento.
  • Alimentación: Hay que nutrir nuestro cerebro. La alimentación debe ser baja en alimentos procesados, grasas saturadas y azúcar; y alta en antioxidantes y vitamina C y semillas. Una alimentación natural, variada y de calidad, colabora con nuestra salud.

Alpízar explica que estos pequeños cambios en el estilo de vida pueden tener un gran impacto en el tratamiento de la enfermedad. 

Para obtener más información acerca del Alzheimer, le invitamos a ver esta entrevista del programa Comunidad 870.

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