Encuesta CIEP-UCR: 46,5% de votantes apoya a Rodrigo Chaves y 36% a Figueres

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Álvaro Murillo (Semanario Universidad, en colaboración para Interferencia)
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Estudio realizado 40 días antes de la segunda ronda coloca como favorito al candidato del PPSD, mientras el rostro del PLN sufre un mayor rechazo y 15% de los probables votantes aún no toma partido. La gran mayoría busca de nuevo un cambio.
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El candidato presidencial del Partido Progreso Social Democrático (PPSD), Rodrigo Chaves, aventaja por 10 puntos en intención de voto a su adversario del Partido Liberación Nacional (PLN), José María Figueres, en la primera medición realizada por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR al faltar 40 días para la segunda ronda.

Chaves recibe el apoyo de 46,5% de los encuestados decididos a votar en el balotaje para escoger al hombre que gobernará Costa Rica a partir del 8 de mayo y hasta el 2026, en sustitución de Carlos Alvarado. Figueres, por su parte, capta el 36% de la intención de voto a pesar de haber ganado la primera ronda el pasado 6 de febrero con un caudal 62% superior al de su actual adversario.

El 15,3% de los probables votantes está aún indeciso, de acuerdo con la encuesta desarrollada entre el martes 22 de febrero y el jueves 24 por el CIEP de la Universidad de Costa Rica (UCR), la primera desde la primera ronda que confirmó como clasificados para el balotaje a Figueres y colocó de manera sorpresiva a Rodrigo Chaves.

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Estas cifras se obtienen entre quienes dijeron que votarán seguro o que es altamente probable que lo hagan, el 71% de la muestra total, aunque una parte de ellos podrían abstenerse finalmente el día de la elección.

El estudio de opinión se basa en 1.013 entrevistas aleatorias realizadas por teléfono celular, con un margen de error de 3 puntos sobre los datos derivados de la muestra total, similar al resto de mediciones con el que CIEP-UCR ha seguido el pulso de la campaña electoral.

El exministro de Hacienda, quien llegó al país hace poco más de dos años y recaló en el PPSD tras acercamientos con otros partidos políticos, obtiene la ventaja después de que el 6 de febrero alcanzó solo el 17% de los votos, unas 350.000 unidades que, sin embargo, resultaron suficientes para entrar a la segunda ronda de la mano de la popular periodista Pilar Cisneros, diputada electa.

El expresidente Figueres, por su parte, parece haber crecido poco más allá del 27% del caudal electoral de la primera vuelta, producto de unos 570.000 sufragios que le acreditaron el primer lugar, aunque la segunda parte de la campaña se le presenta cuesta arriba, debido al rechazo de una parte considerable de la población que ahora solo tiene dos opciones, no 25.

Rechazo a Figueres

Casi la mitad del electorado, 49%, dice tener una “mala” imagen del exmandatario 1994-1998, un 30% responde que su percepción es “buena” y 29% señala que “regular”. Mientras tanto, Chaves obtiene un saldo positivo porque 43% de encuestados dice que tiene imagen “buena” y solo 27% contesta que es “mala”, además de 29% que lo describe como “regular”.

Al preguntar si los candidatos generan confianza, ambos generan respuestas similares, con 44% de personas que dijeron que sí y 45% quienes dijeron que no, de acuerdo con el informe CIEP-UCR.

Al detallar en cuestionamientos del pasado de los candidatos, seis de cada 10 entrevistados dan por cierta la denuncia de supuesta corrupción de Figueres en el caso ICE-Alcatel divulgado en 2004. Aunque no llegó a procesarse judicialmente y ya han pasado 17 años, solo 9% de los electores libran de culpa al expresidente y un 47% contesta que ese antecedente influye “mucho” en su preferencia en este momento y un 32% dijo que “nada”.

Chaves también enfrenta cuestionamientos de otro tipo, por una denuncia de acoso sexual que enfrentó cuando trabajó en el Banco Mundial, la cual acredita como verdadera el 40% de los encuestados, aunque otro 45% contesta que influye “nada” en la escogencia de candidato para el domingo 3 de abril y un 38% contestó que “mucho”.

Para el 21% de la muestra es “poca” la relevancia de esos cuestionamientos sobre su intención de voto por uno u otro de los aspirantes presidenciales.

Los atributos que acreditan a Chaves

En sentido contrario están los atributos de los candidatos, entre los cuales se prioriza la “experiencia” (30% de los encuestados) y sus “propuestas” (26%), mientras solo 7% da valor al equipo que rodea al aspirante presidencial, un porcentaje igual da valor al partido político que representa y un 6% señala la “personalidad” como lo más importante.

Al suponer cómo sería el trabajo de uno u otro candidato como presidente de la República, Chaves resulta favorecido de manera amplia en la gestión de problemas como el costo de la vida y la corrupción, dos de los principales problemas señalados por la población en estudios recientes.

Mientras tanto, Figueres manejaría mejor la pandemia y aparecen con cifras muy similares en las acciones contra el desempleo y contra la inseguridad ciudadana. Al margen de ambos, oscilan entre 25% y 30% los que señalan que “ninguno” actuaría bien sumados a los que responden que no saben cuál de los dos sería mejor.

Estas valoraciones son el trasfondo de movimientos de apoyo que dan la ventaja a Chaves, pues capta más respaldo desde grupos que en primera ronda apoyaron a Unidad Social Cristiana (PUSC), Nueva República y Liberal Progresista, aunque también desde estas dos agrupaciones se alimenta el grupo actual de indecisos, sumadas a Frente Amplio.

El informe de CIEP-UCR añade que también se registra un grupo de electores, aunque menor, que dicen haber votado el 6 de febrero por Figueres o por Chaves y que en este momento dudan del voto que emitirán el 3 de abril.

¿Por qué no votaron?

Casi 42% de las personas que no votaron justificó su ausencia por la deteriorada imagen de los políticos, indica la encuesta al hurgar en las motivaciones detrás del alto abstencionismo registrado el 6 de febrero, que alcanzó a superar el 40% del padrón nacional.

Aunque la principal justificación dada por los encuestados fue la falta de transporte o de cercanía con el el centro de votación (18% de los ausentes), los tres factores siguientes aluden a la molestia que generan partidos y figuras políticas: falta de confianza en las promesas (16,6%), no gustó ninguno de los 25 candidatos presidenciales (13,2%) y decepción de la clase política (11,3%).

El quinto factor mencionado fue la necesidad de trabajar ese domingo electoral (10%), mientras menos de 7% mencionó asuntos relacionados a la pandemia de COVID-19.

En sentido contrario, las motivaciones personales de los electores para emitir su voto estuvieron dominadas por el anhelo de “un cambio”, pues el 80% dijo que ese deseo influyó “mucho” en la decisión del 6 de febrero, mientras 40% así lo catalogaron para consideraciones como “votar a ganar” o “evitar el triunfo de un candidato o partido específico”.

El peso mayor estuvo en el rostro del candidato más que en el partido, pues 58,5% dijo que ese fue el factor principal, mientras solo 22% considera que lo más importante fue la agrupación con la cual compite.

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