El Mundo CR suena alarma con explicación imaginada sobre elección de diputaciones

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Darío Chinchilla
- doblecheck@ucr.ac.cr

En resumen: Es incorrecto pronosticar que un partido que tan solo alcance un subcociente en las elecciones para diputaciones pueda obtener todas las curules de una provincia. El medio El Mundo CR hizo este análisis erróneo al advertir que el voto para diputaciones se podría diluir en extremo ante la gran cantidad de partidos políticos en contienda.

Un caso como el descrito nunca ha ocurrido y sería en extremo atípico. El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) aclaró que la resolución de un caso tan hipotético ni siquiera se ha contemplado. El análisis de El Mundo CR conjetura una asignación de curules inventada.

Existe el antecedente de que la repartición de votos en una provincia no alcanzó para asignar diputaciones por cociente, pero el mecanismo sí logró asignarlas por subcociente.

Doble Check verificó esta información adicionalmente con el investigador Ronald Alfaro, del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP-UCR) y del Programa Estado de la Nación. El redactor del análisis de El Mundo CR insistió en tener la razón al ser contactado.

Una advertencia sin base

El Mundo CR publicó un análisis titulado 2022 la elección de diputados que se puede convertir en un infierno para el TSE y la democracia. El redactor Mauricio Muñoz hace una crítica a la mecánica electoral vigente. A su entender, la dinámica de asignación de diputaciones por provincia no está preparada para un escenario electoral en el que participen tantas tendencias. En su análisis expresa:

“Por ejemplo, en la provincia de Guanacaste participarán al menos 28 partidos para cuatro plazas de diputados, en este caso la división del voto podría ser tal que ningún partido llegue a la cifra del subcociente, o incluso que solo un partido lo logre, lo cuál según la norma, se le asignarían las cuatro plazas. Es decir, si un solo partido llegara a la cifra del subcociente el TSE se vería obligado a designarle los cuatro diputados de la provincia.”

Este análisis no tiene sustento.

Cociente y subcociente

Los insumos primordiales para saber cuántos diputados obtiene una agrupación política después de una votación en Costa Rica son el cociente y el subcociente. Para obtener estos indicadores debemos saber cuántos votos válidos hubo en una provincia y cuántas curules le corresponden a esa provincia.

Usemos un caso simplificado de Guanacaste para seguir el ejemplo de El Mundo CR. Esta provincia elige cuatro diputados. Supongamos que en elecciones nacionales hubo 100.000 votos válidos para esa provincia. El cociente lo obtenemos al dividir ese número de votos entre el número de diputaciones disponibles. Entonces, el cociente para esas elecciones sería de 25.000 votos.

¿Qué es el subcociente? Es la mitad del cociente, que en este caso serían 12.500 votos. Con esos indicadores ya sabemos cómo asignar diputaciones.

Una explicación con tendencias reales se puede encontrar en este recurso del Programa Estado de la Nación.

Asignación por etapas

La asignación de diputaciones según los resultados electorales se hace por fases. Su detalle está en el artículo 205 del Código Electoral.

Primera fase:

Calcular el cociente es el primer paso. Una tendencia obtiene tantos diputados como tantas veces supere el umbral del cociente. Es decir, en nuestro caso hipotético de Guanacaste, un partido que obtenga 25.000 votos tendría automáticamente una diputación; si alcanzara 50.000 (25.000 x 2) obtendría dos, y así sucesivamente.

¿Qué pasaría si un partido obtiene 30.000? Automáticamente obtendría una diputación por cociente, y los 5.000 votos restantes se quedarían a su favor para la siguiente etapa.

Segunda fase:

Lo habitual es que queden diputaciones por asignar después de la asignación por cociente. Por eso, hay que determinar las cifras residuales. Estos son los votos sobrantes para todas las tendencias después de restar los que fueron asignados en la primera etapa.

El requisito para que las tendencias puedan “clasificar” a esta etapa es que hubieran alcanzado al menos el subcociente. Esto también incluye a los partidos que ya hubieran alcanzado el cociente en la fase anterior. En este caso, pueden participar con sus votos restantes, incluso si estos votos residuales son menores a la cifra de subcociente.

Según nuestro ejemplo, el partido que tenía 5.000 votos residuales sería tomado en cuenta aunque no alcanzara los 12.500 requeridos a las otras tendencias por el subcociente.

Una vez hecha la clasificación, el siguiente paso es sencillo. Se ordenan todos los partidos “clasificados” de mayor a menor según sus cifras residuales. Luego se asignan las diputaciones hasta “agotar existencias”, por así decirlo.

Este mecanismo está normado en el artículo 106 de la Constitución Política y en los artículos 201, 203, 204 y 205 del Código Electoral.

El Mundo imagina caso raro y adelanta resolución

La crítica del medio parte de la premisa de que el voto para diputaciones podría quedar tan repartido en alguna provincia con pocos escaños que ninguna agrupación política llegaría a alcanzar el umbral de cociente y solo un partido alcance el de subcociente.

Lo primero que hay que dejar claro es que el escenario imaginado por El Mundo CR sería en extremo atípico, aunque cabe dentro de las probabilidades. En ello coincidieron el director del Instituto de Formación y Estudios en Democracia del TSE, el magistrado Hugo Picado, y el investigador Ronald Alfaro, del CIEP. El medio levanta una alarma sobre un hecho insólito.

El redactor Mauricio Muñoz asegura que, ante esta situación que nunca ha ocurrido, el Tribunal se vería en la obligación de asignar todas las diputaciones a ese único partido que logró alcanzar el subcociente. El autor parece basarse en la imposibilidad de asignar escaños a partidos que no hubieran alcanzado ese umbral, pero al mismo tiempo adelanta una resolución que el TSE no ha hecho y que no está contemplada en la ley.

El magistrado Picado adelantó que “si se diera una situación similar, el TSE tendría que resolver interpretando la ley”.

Al ser contactado, Muñoz sostuvo que la interpretación solo sería necesaria si ningún partido llegaba a subcociente. Doble Check le compartió la respuesta del TSE, pero no ofreció réplica al respecto.

Un caso “similar”

Ronald Alfaro explica que nunca, durante la existencia de este sistema electoral, un solo partido ha ganado todos los escaños de una provincia. El investigador sí refiere a un caso de votos muy repartidos en una elección: justamente, la asignación de diputaciones para Guanacaste en el 2018.

En aquella ocasión, el umbral de cociente fue de 34.765 votos. El subcociente fue de 17.382. Ningún partido traspasó el primer umbral, aunque el Partido Liberación Nacional (PLN) estuvo cerca con 32.486 votos. Esto quiere decir que no se asignó ningún diputado en la primera etapa de cociente.

En total hubo 14 partidos en esa disputa. Solamente el PLN, la Unidad Social Cristiana (20.654 votos) y Restauración Nacional (21.864) tuvieron los votos necesarios para traspasar la barrera del subcociente. Cada agrupación obtuvo una curul, y al PLN se le asignó una adicional. ¿Por qué? Porque Guanacaste tiene cuatro curules disponibles y hay que “agotar existencias”, por lo que la restante se asignó por el residuo mayor de votos que tenía Liberación. Lo que hizo el TSE fue repetir el procedimiento asignando la última curul legislativa disponible al partido con la mayor cifra residual.

Distorsiones del mecanismo

Ronald Alfaro sostiene que nuestro mecanismo electoral “maximiza la derrota de los perdedores y la victoria de los ganadores”. ¿Por qué? Para saberlo tenemos que repasar la segunda etapa del mecanismo.

Volviendo a nuestro ejemplo hipotético, recordemos al partido que ganó una curul en primera etapa con 25.000 votos y que quedó con una cifra residual de 5.000 votos. Este partido clasifica a segunda etapa solo por haber superado la cifra de votos por subcociente en su votación total (30.000 votos). Pero supongamos que hay otro partido que obtuvo 10.000 votos. Esta es una cifra mayor al residuo de 5.000, pero no podrá clasificar para pelear una curul en segunda etapa porque no pudo superar el umbral de subcociente, de 12.500 votos.

En el documento mencionado del Programa Estado de la Nación se mencionan algunos ejemplos reales de cómo estas distorsiones pueden afectar a algunos partidos políticos.

pie nota dc punto aparte

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