30% de costarricenses tiene dudas de vacunarse contra el COVID-19 o no lo haría

Imagen de perfil de David Bolaños
David Bolaños
- badavid93@gmail.com
David es periodista de Doble Check. También es periodista del noticiero Interferencia, de las Radios UCR, desde mayo del 2017. Ver biografía

Los beneficios de las vacunas contra el COVID-19 sobrepasan sus posibles riesgos, tal como ha asegurado la Organización Mundial de la Salud (OMS) durante el monitoreo de la aplicación de cientos de millones de dosis alrededor del mundo. La gran mayoría de efectos secundarios reportados son moderados y de corta duración, como fiebre, fatiga, dolor de cabeza, y dolor muscular.

Al igual que el resto de vacunas, las inoculaciones contra el COVID-19 han debido pasar por diferentes niveles de pruebas y ensayos clínicos, y su seguridad es vigilada por agencias sanitarias internacionales y por la OMS.

Aún así, un tercio de la población en Costa Rica tiene dudas de vacunarse contra esa enfermedad respiratoria o afirma que no lo haría. Ese es el panorama que muestra la más reciente encuesta de opinión pública del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR.

Dicha encuesta fue aplicada entre el 26 y el 30 de abril a 821 personas mayores de edad con línea telefónica celular en todas las provincias del país. El nivel de confianza de los resultados es de 95%, con un margen de error de 3,4 puntos porcentuales.

El CIEP le preguntó a cada persona cuál sería su reacción si le avisaran que puede vacunarse contra el COVID-19 en el centro de salud más cercano. Ante esa pregunta, la mayoría de la población (69%) afirma que iría inmediatamente a vacunarse o que ya lo hizo.

“Por su parte, un 15% tendría dudas de vacunarse y un 13% de las personas consultadas no se vacunaría del todo. Por último, un 2% de las personas consultadas condicionaron su decisión de vacunarse según el tipo de vacuna que se les suministrara”, explica el CIEP sobre las personas indecisas o renuentes.

El porcentaje de personas en contra de vacunarse aumenta levemente entre el grupo de 34 a 54 años de edad, donde 15% afirma que no se aplicaría la vacuna. La proporción se reduce entre personas mayores de 55 años: solo 9% de ese grupo de edad dice que no se vacunaría.

cuadro vacunas ciep

El CIEP también halló que “a menor escolaridad hay un aumento en las dudas con respecto a vacunarse, mientras que entre quienes no se vacunarían, el mayor porcentaje se concentra en quienes poseen grado de secundaria”.

“Yo le diría a la gente que tiene dudas que, por favor, se vacunen. Si yo me vacuno, no solo me protejo yo; protejo a todo el mundo que vive en contacto conmigo. No solo es por uno; es por todo el país”, afirmó Ofelia Deschamps, vecina de Montes de Oca, mientras le aplicaban la primera dosis de la vacuna de Pfizer a su esposo en el comedor estudiantil de la UCR.

Aplicación segura de las vacunas

En el mundo se han aplicado más de 300 millones de dosis de los siete tipos de vacunas contra el COVID-19 que han sido aprobadas por entidades sanitarias, según el registro a inicios de marzo de la OMS. Esta campaña de vacunación ha debido pasar por distintas pruebas de seguridad y eficacia.

“Las vacunas contra la COVID-19 ya se han administrado a millones de personas de forma inocua. Todas ellas se han sometido a ensayos rigurosos y continúan siendo evaluadas”, afirma la OMS en su portal informativo sobre esas inoculaciones.

“Como se hace con todas las vacunas, las que se desarrollan contra la COVID-19 pasan por un proceso riguroso de varias fases que incluye, por ejemplo, la realización de amplios ensayos clínicos con decenas de miles de personas. Estos ensayos están específicamente diseñados para detectar cualquier efecto secundario u otros problemas de falta de inocuidad”, explica la OMS.

Además, la seguridad de las vacunas se ha puesto a prueba en comités independientes de expertos convocados por la OMS, que analizan los resultados de los ensayos clínicos y recomienda protocolos para su aplicación. “Posteriormente, incumbe a las autoridades de cada país autorizar o no el uso de cada vacuna en sus jurisdicciones y elaborar políticas para administrarlas, a partir de las recomendaciones de la OMS”, indica esa institución en su plataforma explicativa.

“Una vez introducida una vacuna contra la COVID-19, la OMS presta apoyo a la labor de los fabricantes, los funcionarios sanitarios de cada país y otros asociados para hacer un seguimiento continuado de cualquier posible problema relativo a su seguridad”, detalla la OMS.

0:00
0:00
Lista de Reproducción