RADIO 870 UCR
26 de marzo del 2026
Defensoría de la Mujer enfatizó que las Oficinas Regionales necesitan "equipos con la capacidad de hacer "intervención integral"
Nicolo Fernández
radioemisoras@uc.ac.cr
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26 de marzo del 2026
Un informe de la Defensoría de los Habitantes presentado en julio de 2025 evidenció que el proyecto Puntos Violeta para atender a mujeres víctimas de violencia no cumplió con sus objetivos. La directora de la Defensoría de la Mujer, Kathya Rodríguez, detalló en una entrevista en el programa Diálogos sobre Protección Social, las falencias en el diseño, la ejecución y la inversión de recursos, que llevaron a recomendar su no renovación. Con 350 millones de colones anuales en juego, la institución propone fortalecer las oficinas regionales del Instituto Nacional de la Mujeres (INAMU) como vía para una atención efectiva.
Para julio de 2025, la Defensoría de los Habitantes presentó un informe en el cual se criticó la estrategia implementada por el INAMU como uno de los pilares para “La Ruta de Género” en el gobierno de Rodrigo Chaves, dicha estrategia es conocida como los Puntos Violeta. El documento concluye que el proyecto no cumplió con los objetivos planteados, ni logró un impacto significativo en la prevención de la violencia contra la mujer.
Según el informe, gran parte de los Puntos Violeta registró largos periodos de tiempo sin atención, y solo el 2% de los consultantes correspondía a los objetivos del programa. A esto se le debe añadir problemas estructurales: falta de estudios técnicos previos, debilidades en procesos de contratación y una evidente duplicación de funciones con los servicios que ofrece el INAMU. Ante este panorama la Defensoría de los Habitantes recomendó no renovar el proyecto.
Para la directora de la Defensoría de la Mujer, Kathya Rodríguez, la estrategia no es novedosa, es utilizada en España y Argentina para identificar espacios de atención a mujeres. En Costa Rica, los Puntos Violeta no se integraron al sistema nación de atención y prevención.
Rodríguez señaló que este proyecto fue un pilar fundamental de la Ruta de Género, presentada por el gobierno de Chaves, sin embargo, se planteo sin considerar el estado actual y el funcionamiento del INAMU.
Uno de los aspectos más cuestionados por la Defensoría de los Habitantes fue el modelo de ejecución de los Puntos Violeta. Lejos de fortalecer la estructura existente del INAMU, el gobierno optó por la contratación externa que se dedicaba a subcontratar profesionales para la atención en estos puntos.
La especialista cuestionó estas subcontrataciones, señalando que la atención a las víctimas de violencia de genero requiere de una especialización que no se puede tercerizar sin una supervisión rigurosa.
La directora resaltó cómo la cobertura de los Puntos Violenta resultó insuficiente con apenas 32 o 35 puntos desplegados en todo el territorio nacional y que se convirtieron en lo que denominó “ventanillas de información”. La lógica era simple: las mujeres llegaban a un punto especifico en el cual podía recibir contención inicial y orientación, sin embargo, para su seguimiento la mujer se veía en la necesidad de trasladarse a las oficinas regionales del INAMU, las cuales a menudo se encuentran en otra ciudad o cabecera de cantón.
Este esquema generó una paradoja que la Defensoría documentó en su informe: las mujeres acudían a lo Puntos Violeta a consultar sobre diversos temas, pero muy pocas lo hacían por las causas que motivaron la creación del programa, como el acoso callejero o el hostigamiento laboral.
A raíz del informe brindado por la Defensoría, el contrato de los Puntos Violeta no fue renovado. Rodríguez valoró este hecho como un primer paso, pero advirtió que aún quedan pendientes varias recomendaciones planteadas por la institución. La principal de ellas fue la redistribución de los recursos liberados para el fortalecimiento de las oficinas regionales del INAMU.
Actualmente existen seis y tienen planes de abrir un par más. No obstante, la directora de la Defensoría de la Mujer insistió en que se requiere más que cantidad: “se necesita que esos centros tengan equipos con la capacidad de hacer "intervención integral" y no funcionen como meros "viaductos" que derivan a las mujeres a otro lugar”.
La especialista demostró cautela ante una posible “segunda versión” de los Puntos Violeta. Lo anterior porque esta delegaría las operaciones de estos puntos a otras instituciones, como las municipalidades. Rodríguez enfatizó que esta segunda versión requiere de un profundo análisis debido a que gran parte de estas instancias tienen sus propias competencias.