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La ansiedad, un aviso que no siempre tiene que ser negativo

persona tocándose la cara por ansiedad

La ansiedad nos brinda detalles sobre cómo se encuentra nuestro cuerpo. A veces es importante que si la sentimos, hagamos una pausa y tratemos de identificar su causa.

RADIO 870 UCR 10 de julio del 2026

La ansiedad, un aviso que no siempre tiene que ser negativo

Guiselle Mora Noguera

guiselle.moranoguera@ucr.ac.cr

La ansiedad no es solo mental, es un sistema de alarma. A veces lo que sentimos son mensajes que nos intenta dar el cuerpo en medio de rutinas de vida cada vez más aceleradas. 
 

"Exploté porque se me cayó el celular y eso es algo que normalmente no me afectaría". ¿Le ha pasado algo así? A simple vista parecen reacciones desproporcionadas, pero detrás de esos episodios puede haber una acumulación silenciosa de preocupaciones, exigencias y emociones que llevan tiempo intentando hacerse escuchar y que con el tiempo se convierten en ansiedad. 

La ansiedad es cada vez más frecuente. Sin embargo, la pregunta no debería ser únicamente cómo eliminarla, sino qué intenta decirnos. La enfermera especialista en salud mental, Adriana Rojas, explicó en el programa Saber Vivir que la ansiedad es parte de nuestras vidas, aunque no nos guste. 

Según Rojas, esta emoción no siempre aparece como una amenaza. También puede surgir ante situaciones positivas, cambios importantes o experiencias emocionantes.
"Muchas veces podemos sentir ansiedad porque hay algo emocionante que viene en nuestras vidas", señala Rojas.

Esta perspectiva invita a dejar de ver la ansiedad únicamente como una enemiga y empezar a comprenderla como una respuesta del organismo ante circunstancias que requieren atención. 

De acuerdo con Rojas, puede ser una señal de que necesitamos detenernos, revisar nuestras prioridades, escuchar nuestro cuerpo y reconectarnos con aquello que nos da bienestar.

 

UNA LLAMADA DE ATENCIÓN CUANDO NOS DESCONECTAMOS 

Nuestra realidad nos obliga a tener una atención constante hacia lo externo: obligaciones laborales, compromisos familiares, productividad, redes sociales y múltiples responsabilidades simultáneas. A esto se suma una cultura que premia estar ocupados permanentemente.

Cuando esto ocurre, el cuerpo permanece en estado de alerta durante largos periodos. "Muchas veces nos autoexigimos o el medio nos exige muchísimo más: producir más y más y más", advierte Rojas.

De acuerdo con la especialista, la ansiedad en estos casos funciona como un recordatorio que nos indica cómo volver otra vez a tomar las riendas de nuestra persona y escucharnos más.

Además, la ansiedad no solo se alimenta de lo que ocurre afuera. También crece a partir de las conversaciones internas que mantenemos con nosotros mismos. Ideas como no sentirse suficiente, creer que se debe poder con todo o cuestionar constantemente las propias decisiones pueden detonar la ansiedad en nuestro día a día.

Por eso, muchas veces la ansiedad no explota por el problema visible, sino por la acumulación de situaciones previas. Rojas explica que es como ir llenando un maletín hasta que ya no podemos más. 

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"Imagínate que vos andás cargando un bulto y en ese bulto pones absolutamente todo ese montón de requerimientos, la gota que derrama el vaso puede ser mínima, pero el peso que ya se venía cargando es enorme” - Adriana Rojas, enfermera especialista en salud mental. 

Otro factor que contribuye al aumento de la ansiedad es la hiperconectividad. El ver que las vidas de los demás son perfectas, hace que las compare con mi situación y eso genera frustración, baja autoestima y una sensación constante de insuficiencia.

Cuando perdemos el gusto por actividades que antes nos causaban placer, deberíamos hacer una pausa y pensar ¿Cuál es la razón detrás de eso?

 

Y entonces ¿Cómo darnos cuenta de que algo no está del todo bien? Uno de los indicadores más importantes para detectar que algo no anda bien emocionalmente es la pérdida del disfrute cotidiano.

"Es importante valorar cómo estoy yo emocionalmente y principalmente si he perdido el placer por hacer cosas. Por ejemplo, en algún momento me gustaba mucho poner la radio y disfrutaba mucho esa canción y ahora es como nada", señala Rojas. 

Estos momentos suelen desaparecer cuando la rutina se vuelve completamente automática y la situación debería ponernos en alerta. Además, existen otras señales de alerta importantes: problemas persistentes para dormir, sensación de no poder más o dificultades para realizar actividades habituales.

Ante esto, Rojas plantea una visión diferente a lo que normalmente se hace: esperar hasta sentirse completamente desbordado para consultar a una persona profesional. "¿En qué momento deberíamos consultar? Bueno, en todo momento realmente", enfatiza. La atención en salud mental no debe verse únicamente como una respuesta a una crisis.

Además, la clave no está en eliminar completamente la ansiedad, sino en aprender a reconocerla y gestionarla. "La ollita de presión tiene una válvula de escape que hace que esa presión se vaya regulando", según Rojas, las personas también necesitan esas válvulas de escape para evitar que la acumulación de tensiones termine desbordándolas. A menudo se piensa que esas válvulas deben ser grandes experiencias o cambios radicales, pero la realidad suele ser mucho más simple.

Recuperar esos momentos cotidianos puede ser una forma efectiva de volver al presente y disminuir la sensación de agobio. O también, cuestionar ideas arraigadas, como la que nos obliga a tener que poder con todo. 

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"La escritura terapéutica es impresionante porque estás poniendo todos esos pensamientos fuera" - Adriana Rojas, enfermera especialista en salud mental. 

Muchas personas creen que su forma de reaccionar ante el estrés o la ansiedad forma parte de su personalidad. Sin embargo, buena parte de esas respuestas fueron aprendidas desde la infancia.

"Muchas veces descubrimos en consulta que hay conductas que son aprendidas, que ni siquiera son razón de la persona: las aprendieron en la casa", explica Rojas. La especialista menciona ejemplos cotidianos que muchas personas reconocerán: crecer en hogares donde todo era urgente, donde llegar tarde era una catástrofe o donde se transmitía la idea de que siempre había que correr. 

Asimismo, Rojas insiste en que el bienestar emocional no significa sentirse bien todo el tiempo. "La salud mental no siempre tiene un arcoíris y unicornios. También tiene truenos y lluvia". Por eso resulta importante abandonar la idea de la perfección emocional y entender que habrá días luminosos y otros más difíciles.

"En los días que no son tan bonitos, aquí estoy para mí y tengo estas herramientas", dice Rojas. Lejos de ser una señal de fracaso, esos momentos también forman parte de la experiencia humana.