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REPORTAJES 06 de mayo del 2026

Noruega investiga si adopciones de más de 100 menores costarricenses fueron irregulares

David Chavarría Hernández

davidchavarriahernandez@gmail.com

El Gobierno noruego designó un comité independiente para analizar cómo operó durante varias décadas su sistema de adopciones internacionales. Se priorizaron los casos de 12 países, incluyendo a Costa Rica.

Sandra Vanessa Borhaug llegó a Europa cuando era una bebé. Salió de Costa Rica en 1986 para ser adoptada, junto a sus dos hermanos mayores, por una pareja noruega, en un proceso del que durante años supo muy poco.

Décadas después, su historia se cruza con una investigación impulsada por el Gobierno del país nórdico para revisar cómo operó durante varias décadas su sistema de adopciones internacionales y si en ese camino existieron irregularidades, fallas institucionales o vulneraciones de derechos.

Costa Rica forma parte de ese proceso, ya que el comité independiente designado por Noruega para realizar la investigación identificó que 101 niños y niñas costarricenses fueron trasladados a ese país entre 1975 y 1992, motivo por el cual fue incluido entre los 12 casos prioritarios que están siendo analizados con mayor profundidad.

Tabla del informe preliminar sobre adopciones en Noruega, que registra 101 casos vinculados a Costa Rica entre 1975 y 1992.

Tabla del informe preliminar sobre adopciones en Noruega, que registra 101 casos vinculados a Costa Rica entre 1975 y 1992.

En Interferencia conversamos con Sandra desde Noruega, luego de que su caso fuera dado a conocer días atrás por la prensa de ese país. Su relato muestra, desde un caso concreto, el tipo de preguntas que hoy intenta responder esa investigación.

Sandra contó que creció sin información clara sobre su origen. Sabía que había nacido en Costa Rica, pero nada más.

“En Noruega en mi infancia no tenía ninguna información (...) solo sabía que yo era costarricense”, relató.

Cuando cumplió 20 años, decidió viajar a Costa Rica para buscar respuestas por cuenta propia. Fue entonces cuando, a partir de gestiones en el Registro Civil y algunos documentos que encontró, logró ubicar a su madre biológica, Cristina Zúñiga.

“Cuando mi mamá llegó, yo corrí hacia ella. Nunca en mi vida había visto a alguien tan parecido a mí físicamente (…) fue un reencuentro muy fuerte”, recordó Sandra.

Sandra Vanessa Borhaug junto a su madre biológica, Cristina Zuñiga, tras el proceso de reencuentro. (Foto para Interferencia)

Sandra Vanessa Borhaug junto a su madre biológica, Cristina Zuñiga, tras el proceso de reencuentro. (Foto para Interferencia)

Pero el proceso abrió nuevas dudas, pues según la reconstrucción del caso realizada junto con la especialista en derechos humanos Ana Marcela Montanaro, quien acompaña a Sandra desde 2018, su madre nunca habría otorgado un consentimiento informado para la adopción.

Según explicó Montanaro a Interferencia, con base en el relato de doña Cristina y de su entorno familiar, la separación supuestamente ocurrió cuando la madre se encontraba trabajando. 

“Llegó alguien del Patronato Nacional de la Infancia y se llevó a los niños. Posteriormente doña Cristina no los pudo volver a ver”, señaló Montanaro sobre la versión que la familia ha reconstruido décadas después.

Añadió que, tras la separación, los menores habrían pasado por distintos hogares temporales en Costa Rica, mientras la madre continuaba buscándolos. 

Según esa reconstrucción, una mujer de origen noruego que vivía en Costa Rica identificada como Turid Helleseter de Delgado, ya fallecida, una de las promotoras de la fundación Paniamor, habría tramitado la adopción y mantenía vínculos con la agencia noruega encargada de estos procesos. 

También Helleseter participó en traducciones de documentos y en la logística previa al traslado de menores ya adoptados. Esto consta además en el expediente de la adopción de Sandra el cual fue facilitado a Interferencia.

Consultada por este medio, Paniamor confirmó que Helleseter figura en el acta constitutiva de la organización de 1987 como parte del grupo fundador, pero aclaró que no tuvo participación en la gobernanza ni en la gestión operativa. 

La Fundación señaló además que nunca ha tenido un rol institucional en procesos de adopción internacional, por lo que no podría haber actuado en esa materia en su representación, y que no dispone de información sobre eventuales actuaciones a título personal de Helleseter.

Para Montanaro, las adopciones de Sandra y sus hermanos se tramitaron con gran rapidez y además, según dijo, Helleseter no solo gestionó el caso de estos tres niños, sino también muchas otras adopciones.

En el proceso de reconstrucción del caso también afloraron vacíos documentales, ya que parte de los expedientes judiciales no se encuentran o no están disponibles actualmente y, aunque Sandra solicitó al PANI el expediente de intervención institucional, donde debería constar la declaratoria de abandono y el proceso de separación de su madre, la institución le indicó que no existen registros de ese documento.

“Se tramitaron varios expedientes y estos no existen ya. Fueron eliminados del sistema. Ya no están en el archivo judicial. Ni en físico, no hay nada”, indicó Montanaro durante la conversación con Interferencia.

Interferencia consultó al PANI sobre la existencia de expedientes y el procedimiento seguido en este caso; sin embargo, al cierre de esta edición no se obtuvo respuesta.

Por su parte, Paniamor reiteró que no cuenta con información sobre protocolos o prácticas vinculadas a adopciones en ese periodo y que la temática no forma parte de su ámbito de trabajo. 

”La Fundación Paniamor no ha tenido, en ningún momento de su historia —ni en sus inicios ni en su evolución posterior—, participación institucional en procesos de adopción internacional, ni en ningún tipo de gestión vinculada a adopciones”, aseguró la fundación en su respuesta.

Según Montanaro, los hechos ocurrieron en una etapa previa a la consolidación del actual marco de protección de la niñez en Costa Rica, antes de la entrada en vigor del Código de la Niñez y la Adolescencia en la década de 1990. La especialista explicó que en ese periodo los procesos de adopción eran mucho más flexibles y carecían de procedimientos claros y controles definidos como los existentes en la actualidad.

Publicación del medio noruego Utrop sobre el caso de Sandra, adoptada desde Costa Rica y readoptada años después por su madre biológica.

Publicación del medio noruego Utrop sobre el caso de Sandra, adoptada desde Costa Rica y readoptada años después por su madre biológica.

El medio noruego Utrop informó que el 20 de febrero de 2026 la autoridad noruega de adopciones, Bufetat, aprobó que Sandra fuera adoptada jurídicamente como adulta por su madre biológica.

Según esa publicación, se trataría de un caso sin precedentes en Noruega. La vía fue utilizada luego de que la legislación noruega no permitiera anular la adopción internacional original realizada en el extranjero.

Con esa resolución, Sandra quedó reconocida legalmente como hija de su madre biológica décadas después de haber sido separada de ella.

Sandra señaló que utiliza su caso para cuestionar fallas estructurales del sistema de adopciones internacionales, especialmente cuando existen documentos incompletos, ausencia de consentimiento real de las familias biológicas o controles insuficientes.

También manifestó que su intención es que su historia se conozca más allá de Noruega, con la expectativa de que otras personas en situaciones similares puedan sentirse acompañadas y dar su testimonio. 

“Estoy segura de que esto pasó también en otros sitios y es un tema del que casi no se habla”, afirmó a Interferencia. 

Ella insistió en la importancia de que los niños mantengan el vínculo con sus familias de origen y en que sus derechos deben estar en el centro de cualquier decisión. 

En esa línea, cuestionó que la adopción internacional haya sido la respuesta en muchos casos: “La solución no puede ser enviar niños fuera del país”, señaló al plantear que Costa Rica debe desarrollar respuestas propias y fortalecer sus capacidades para atender a la niñez que lo necesita.

Una revisión que apunta al sistema completo

La investigación sobre el sistema de adopciones internacionales, promovida por Noruega, fue creada en 2023, luego de denuncias, testimonios de personas adoptadas y procesos similares abiertos en otros países europeos.

El mandato del comité no se limita a revisar casos individuales. También debe analizar cómo funcionó el sistema completo de adopciones internacionales hacia Noruega.

Eso incluye el papel de las autoridades, los controles estatales, las organizaciones intermediarias, la verificación de documentos, los mecanismos de consentimiento de familias biológicas y la respuesta institucional ante posibles irregularidades.

Además de Costa Rica, el comité priorizó los casos de Bangladesh, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Etiopía, Indonesia, China, Sri Lanka, Corea del Sur y Vietnam.

El comité ha explicado que la inclusión de casos como el de Costa Rica responde a factores como el número de adopciones realizadas, el periodo histórico y la necesidad de revisar procesos efectuados bajo estándares mucho más débiles que los actuales.

Fragmento del informe preliminar noruego que incluye a Costa Rica entre los países priorizados en la investigación sobre adopciones.

Fragmento del informe preliminar noruego que incluye a Costa Rica entre los países priorizados en la investigación sobre adopciones.

Aunque todavía no existen conclusiones públicas específicas sobre Costa Rica, el comité sí presentó un informe parcial en enero de 2025 con hallazgos preliminares principalmente sobre Ecuador y Colombia, dos de los países donde la investigación está más avanzada.

El informe también traza la evolución del sistema noruego de adopciones internacionales y detalla que, a través de distintas agencias intermediarias, se realizaron 20.464 adopciones provenientes de 36 países en procesos que abarcan desde la década de 1960 hasta 2024.

En ese informe preliminar, el comité registró 4.095 adopciones desde Colombia hacia Noruega entre 1972 y 2024 y advirtió entre los principales riesgos la existencia de donaciones económicas ligadas al número de adopciones, algo que podía generar incentivos incompatibles con el interés superior del menor. También se documentaron testimonios de mujeres que aseguraron haber sido presionadas, engañadas o separadas de sus hijos sin consentimiento libre.

En el caso de Ecuador, el informe contabilizó 185 adopciones hacia Noruega entre 1976 y 2004. Allí se describen casos con documentos falsos, versiones incorrectas sobre el origen de menores e incluso un expediente donde un niño enviado a Noruega habría sido secuestrado de su madre biológica.

El informe preliminar también analiza el papel de las tres agencias privadas de adopción internacional autorizadas por el gobierno de Noruega y que continúan en funcionamiento: Adopsjonsforum, Verdens Barn e InorAdopt.

En comunicados publicados en su sitio web, la agencia Adopsjonsforum ofreció disculpas por posibles "errores y fallas graves" en procesos de adopción del pasado y afirmó que las dudas sobre los procesos realizados décadas atrás deben esclarecerse de forma integral y rigurosa.

Comunicado de Adopsjonsforum en el que la organización ofrece disculpas por posibles errores en adopciones internacionales investigadas en Noruega.

Comunicado de Adopsjonsforum en el que la organización ofrece disculpas por posibles errores en adopciones internacionales investigadas en Noruega.

Al mismo tiempo, la agencia respaldó la investigación en curso, defendió el sistema actual de adopciones al afirmar que hoy se rige por un marco normativo estricto y señaló que el proceso debe servir para aprender de los hechos mientras se esperan las conclusiones finales.

Por su parte, otra de las agencias, Verdens Barn, destacó su colaboración con el comité noruego de investigación, facilitando acceso a archivos y participando en reuniones como parte del proceso en curso. 

La comisión cuestiona ese modelo histórico de intermediación, en especial por pagos ligados a procesos de adopción, vínculos con hogares infantiles y controles estatales insuficientes

Aunque el informe preliminar no concluye que las adopciones gestionadas por estas entidades fueran irregulares, sí sostiene que las autoridades noruegas debieron supervisarlas con mayor rigor y verificar mejor tanto la documentación como el uso de fondos transferidos al extranjero. 

El informe final será entregado el próximo 22 de junio. Ahí Noruega deberá responder si las adopciones desde Costa Rica ocurrieron bajo garantías adecuadas o dentro de un sistema con fallas relevantes.

Mientras Noruega se prepara para emitir sus conclusiones, Sandra Borhaug continúa reconstruyendo lo que le fue arrebatado, la historia de su niñez, el vínculo con su madre biológica y la conexión con el país del que salió siendo una bebé.

Sandra también espera que su caso abra camino para otras personas adoptadas que aún buscan respuestas y contribuya a una discusión más amplia sobre las alternativas que tienen los países para proteger a la niñez sin recurrir a la separación definitiva de sus familias. 

Colaboró en este reportaje: Hulda Miranda Picado.