RADIO UNIVERSIDAD
26 de mayo del 2026
Inteligencia artificial en las aulas universitarias: entre la eficiencia y la pérdida del pensamiento propio
José Andrés Corrales Rojas
jose.corralesrojas@ucr.ac.cr
Inteligencia artificial en las aulas universitarias: entre la eficiencia y la pérdida del pensamiento propio
RADIO UNIVERSIDAD
26 de mayo del 2026
La inteligencia artificial ya no es una posibilidad futura para la educación superior costarricense: está ocurriendo ahora, con distintos ritmos, distinto nivel de preparación institucional y preguntas éticas que las universidades todavía no terminan de responder.
En Desayunos de Radio Universidad se conversó con tres especialistas: Yensy Campos, doctora en educación y directora del Centro de Investigaciones en Educación de la Universidad Estatal a Distancia (CINED-UNED); Kenneth Obando, profesor e investigador en ciencia de datos y modelos de lenguaje del Instituto Tecnológico de Costa Rica (TEC); y Cristian Sibaja, doctor en mediación pedagógica y director de IA Engagement de la Universidad Cenfotec.
Campos presentó un estudio realizado por la Universidad Estatal a Distancia. Este se realizó con 483 docentes y reveló tres perfiles de adopción. Un grupo pequeño rechaza la tecnología por los riesgos que percibe. Un grupo más amplio la utiliza con cautela y conciencia de sus límites. Y un tercer grupo, más reducido que el segundo, la incorpora con mayor libertad y explora distintas aplicaciones. Para más información recomendamos ver el material audiovisual de la UNED en el siguiente: link.
Jenny Campos, señaló que, a pesar de esas diferencias, hay algo en común: todos los grupos comparten preocupaciones sobre las debilidades actuales de la IA y los riesgos que representa para los procesos genuinos de aprendizaje. Entre los beneficios que el estudio identifica se encuentra el agilizar la planificación de cursos, organizar contenidos y dar acompañamiento al estudiantado. Sin embargo no resuelven esa ambivalencia de fondo.
Mientras la UNED construye desde la normativa y la capacitación docente, otras universidades tomaron caminos distintos. Kenneth Obando, explicó que el TEC ha desarrollado guías internas, normativa y espacios de reflexión orientados tanto a competencias académicas como a las que el mercado laboral exige. La institución trabaja además en modelos de lenguaje propios para casos de uso específicos; uno de ellos, en coordinación con el Poder Judicial, está actualmente en desarrollo.
En la Universidad Cenfotec la apuesta fue metodológica. Cristian Sibaja, indicó que desde 2022-2023 la universidad reemplazó el esquema de evaluación por objetivos por uno centrado en competencias demostrables, donde el docente deja de ser el transmisor central del conocimiento para convertirse en facilitador. La IA no se añadió como un ingrediente extra al curso esto quiere decir que la metodología se rediseñó para que la tecnología la acompañara desde dentro.
Campos citó una frase que circuló como comentario durante el programa: "El peligro no es tomar un chat por persona, sino que las personas hablen como chatbots." Esto NO es una advertencia genérica. Estamos en un momento en el que el profesorado observa cómo estudiantes, familiares y conocidos, delegan a la IA, la producción de textos que antes requerían pensamiento propio: correos, publicaciones y mensajes.
Sobre ello Obando fue directo con su mensaje: la IA es generativa, no creativa. Lo que diferenciará al profesional del futuro no será el acceso o uso a la herramienta sino la capacidad de enriquecer ese resultado con criterio, conocimiento propio y creatividad. Ese diferencial solo se desarrolla si el proceso educativo lo exige.
Más allá del aula, el estudio de la UNED señala riesgos que operan en otro nivel. La dependencia tecnológica, la pérdida de autonomía docente, la falta de transparencia en los algoritmos y la posible despersonalización del aprendizaje son preguntas que no se resuelven con una buena metodología pedagógica.
Campos advirtió que hay competencias básicas bajo presión: la lectura comprensiva y la escritura. Los últimos informes del Estado de la Educación las documentan hace varios ciclos. La IA no las causó, pero puede agravarlas si él o la estudiante la usa para evitar el esfuerzo cognitivo que esas competencias exigen. A esto se suma el problema de los datos. Cuando la información del estudiante alimenta sistemas externos sobre los que la institución no tiene control ni transparencia algorítmica, el riesgo deja de ser solo pedagógico.
La IA puede mejorar la experiencia educativa o puede facilitar que el estudiante nunca llegue a pensar por sí mismo. Y los dos pueden ocurrir al mismo tiempo, en la misma institución, dependiendo de cómo se diseñe el proceso.
Lo que sí quedó claro es que la pregunta ya no es si integrar la IA. La pregunta que importa es ¿quién conduce el proceso de aprender? La herramienta, o la persona que decide cómo usarla.