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Diputada del Frente Amplio hace “simplificación” de por qué se ha reducido la fuerza de trabajo

DOBLE CHECK 26 de junio del 2026

Diputada del Frente Amplio hace “simplificación” de por qué se ha reducido la fuerza de trabajo

Darío Chinchilla y Mariano Rojas

doblecheck@ucr.ac.cr

En resumen: La diputada del Frente Amplio, Joselyn Sáenz, dijo que la reciente baja del desempleo no refleja una mejora del mercado laboral, sino que responde a personas que desistieron de buscar trabajo. Los datos no respaldan la explicación de la legisladora, aunque es cierto que la participación laboral ha disminuido. 

El 8 de junio, Sáenz cuestionó la lectura del Poder Ejecutivo sobre el mercado laboral. “El desempleo [...] no es que ha disminuido; es que, en el país, las personas han dejado de buscar trabajo”, dijo la legisladora en el plenario.

En realidad, la población desalentada —quienes abandonan la búsqueda de empleo— se encuentra en niveles históricamente bajos y representa una fracción mínima de la disminución de la fuerza de trabajo entre 2022 y 2025. 

La diputada frenteamplista justificó a Doble Check que su afirmación no se refería únicamente a los desalentados, sino a otras personas fuera de la fuerza laboral, incluyendo a quienes están disponibles para trabajar con limitaciones. Sin embargo, los datos oficiales tampoco muestran un aumento de esas categorías. 

Tanto la población desalentada como las personas disponibles para trabajar con limitaciones se han reducido significativamente en los últimos cuatro años. La mayor parte de las salidas de la fuerza laboral entre 2022 y 2025 corresponde a personas de 60 años o más que entraron en la categoría de “no disponible para trabajar”.

La participación laboral sí disminuyó, pero los datos no permiten concluir que las personas que hoy están fuera de la fuerza laboral por razones de edad o por responsabilidades de cuido sean quienes abandonaron la búsqueda de empleo, como indicó la diputada a Doble Check.

¿Qué dijo la diputada?

La diputada del Frente Amplio, Joselyn Sáenz, defendió la extensión del plazo cuatrienal para un proyecto que modificaría el mandato del Banco Central. En la sesión legislativa del 8 de junio, Sáenz argumentó que el Banco Central prioriza el control de la inflación por encima del pleno empleo.

La diputada expresó su apoyo al proyecto cuestionando el indicador de desempleo: “El desempleo, señoras y señores, no es que ha disminuido; es que, en el país, las personas han dejado de buscar trabajo. Lo señalan los datos del INEC, lo señalan los distintos estudios sobre política económica que realizan las universidades públicas y otros centros de observación”, afirmó Sáenz.

El proyecto en discusión pretendía incorporar el pleno empleo entre los objetivos del Banco Central y había sido presentado originalmente por la ahora exdiputada, Sofía Guillén. La iniciativa requería 29 votos para ampliar su plazo cuatrienal, pero fue archivada tras la negativa de todos los diputados oficialistas. 

Consultada por Doble Check, Sáenz sostuvo que su afirmación hacía referencia a una reducción más amplia de la fuerza de trabajo y no únicamente a la población desalentada. Como respaldo, la legisladora citó datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) sobre personas fuera del mercado laboral por razones de cuido, edad, salud y otras circunstancias personales. Sáenz argumentó que estos factores ayudan a explicar la evolución reciente de los indicadores laborales. “Más allá de que, ante el escaso tiempo disponible en el Plenario, debamos hacer simplificaciones rápidas, mi afirmación es cierta”, concluyó.

¿Qué ha pasado con el desempleo?

La reducción del desempleo es real, pero eso no significa necesariamente que se hayan creado más empleos. Los datos oficiales muestran que, mientras la tasa de desempleo bajó, también disminuyó la participación laboral: menos personas estaban trabajando o buscando trabajo. Esa combinación ayuda a explicar por qué ambas cosas pueden ocurrir al mismo tiempo.

La diputada Sáenz implica en su afirmación que el desempleo no bajó realmente, y parece sustentar su opinión en el achicamiento de la fuerza laboral. La legisladora confirmó esa implicación posteriormente en un mensaje de correo electrónico que envió a Doble Check. 

El índice de desempleo ha bajado de forma sostenida. Según la Encuesta Continua de Empleo del INEC, la tasa pasó de superar el 13% en 2022 a ubicarse alrededor del 6% en 2025. En el cuarto trimestre de ese año, el desempleo se situó en 6,3% y ha repuntado desde entonces, hasta llegar a 7,1% en el primer trimestre de 2026. Aun así, el descenso respecto a 2022 es un hecho.

Sin embargo, tal caída del desempleo no se tradujo necesariamente en más empleos. Mientras la tasa de desempleo bajaba, la tasa neta de participación laboral también disminuía, hasta ubicarse en 54,1% del total de personas en edad de trabajar en el primer trimestre de 2026, una reducción estadísticamente significativa de 2,3 puntos porcentuales en un año. En el mismo periodo, la población fuera de la fuerza de trabajo creció en unas 118.000 personas. 

Para entender esta aparente contradicción es necesario saber cómo se mide el desempleo: cuando una persona no busca empleo de forma activa, el INEC la contabiliza fuera de la fuerza de trabajo y ya no figura como desempleada, de modo que la tasa puede bajar aunque no se generen nuevos puestos. En este punto, la afirmación de Sáenz podría parecer razonable.

Explicación equivocada de Sáenz

El error de la diputada Sáenz está en atribuir la reducción de la fuerza laboral a personas que “dejaron de buscar trabajo”. Los datos del INEC cuentan una historia diferente.

La población que tiene disponibilidad para trabajar pero que está desalentada ha venido bajando sostenidamente desde 2021. Por ejemplo, hubo un pico de más de 100.000 personas desalentadas en el segundo trimestre de 2018, mientras que el INEC registró unos 7.500 desalentados en el mismo período de 2025. Si la caída de la participación se debiera al desánimo al que aludió Joselyn Sáenz, esta cifra debería subir en lugar de ubicarse en mínimos históricos.

 

Sáenz amplió el alcance de su argumento en su réplica a Doble Check. La diputada sostuvo que “la escasa variación de la tasa de desempleo en Costa Rica se explica por múltiples factores, los cuales incluyen la salida de personas en edad de trabajar que dejaron de buscar empleo”. Como respaldo, señaló que el aumento de personas fuera de la fuerza de trabajo incluye también a quienes no están disponibles para trabajar por razones familiares, personales, de salud, entre otras. 

El INEC distingue tres grupos entre quienes están fuera de la fuerza de trabajo: 1) quienes no están disponibles para trabajar, 2) quienes están disponibles con limitaciones, y 3) quienes sí desean trabajar pero abandonaron la búsqueda porque consideran que no encontrarán oportunidades. Este último grupo corresponde a la población desalentada.

Los datos muestran que los desalentados representaron apenas 1% de la población que salió de la fuerza de trabajo en 2022, y bajaron hasta 0,2% a finales de 2025

Incluso si se amplía el análisis para incluir a las personas “disponibles para trabajar con limitaciones”, el resultado no cambia sustancialmente. Ese grupo se ha reducido a aproximadamente la mitad de lo que era en 2022: pasaron del 5% en 2022 al 2% a finales de 2025 entre quienes salieron de la fuerza laboral. En otras palabras, la caída de la participación laboral coincide con una disminución de las personas que manifiestan interés en trabajar pero enfrentan obstáculos para hacerlo, y no con un aumento.

Mayores de 60 años  concentran salidas en los últimos años

El envejecimiento está asociado a más de cuatro de cada cinco salidas recientes de la fuerza laboral. Entre las 285.021 personas que se incorporaron a la población fuera de la fuerza de trabajo entre 2022 y 2025, 236.128 tenían 60 años o más según los datos del INEC. Es decir, casi el 83% del aumento de este grupo correspondió a adultos mayores. Doble Check tomó en cuenta este período porque fue en el que se reportó una disminución en la tasa de desempleo.

Los estudios disponibles también apuntan a otros factores en la reducción de la fuerza laboral, como las responsabilidades de cuido, que son asumidas desproporcionadamente por mujeres. Este fue un aspecto mencionado por la diputada Sáenz en su respuesta a Doble Check. 

Sin embargo, estos datos no permiten concluir que las personas fuera de la fuerza laboral por razones de edad o por responsabilidades de cuido sean quienes abandonaron la búsqueda de empleo, como sugirió la diputada.

El estudio Dinámicas del mercado laboral en Costa Rica antes, durante y después de la COVID-19 (2019-2025), del Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad Nacional, coincide en identificar el envejecimiento demográfico acelerado como uno de los principales factores detrás de la caída de la participación laboral. El análisis indica que, entre 2019 y 2025, la cantidad de personas que dejaron de trabajar por razones asociadas a la edad aumentó un 180%. En ese mismo período, la inactividad por responsabilidades de cuido aumentó un 60%, una carga que recayó de forma abrumadora sobre las mujeres de entre 25 y 59 años.

La economista Roxana Morales, autora del estudio, indicó en el documento que el crecimiento de la población fuera de la fuerza de trabajo ha sido “bastante acelerado para un período tan corto”.

¿Cuáles son las barreras vigentes en el mercado laboral?

Hay cuatro barreras estructurales que influyen en la contracción de la fuerza laboral, en las que coinciden el INEC, la academia y los organismos internacionales. 

Las responsabilidades de cuido, sobre todo de las mujeres, son el factor de mayor peso: 30,5% de quienes no están disponibles para trabajar lo atribuyen a obligaciones familiares, y el golpe fue mayor para las mujeres. La participación femenina cayó 3 puntos en un año (hasta 41,6%), el doble que la de los hombres. Esta caída representó 54.000 mujeres menos en la fuerza laboral. 

La causa de fondo, según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), es la falta de apoyo en el cuido: apenas 7% de los niños de 0 a 2 años está en un centro infantil, y solo 8,5% de las escuelas tiene jornada completa. 

El envejecimiento es el segundo factor que influye de manera general en la caída de la participación laboral. En el primer trimestre de 2026, la mitad de quienes están fuera del mercado (50,7%) tiene 60 años o más, y ese grupo creció en 147.000 personas respecto al mismo trimestre de 2025. El Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que Costa Rica envejece a gran velocidad y, según el Banco Central, ese envejecimiento hace que las salidas de la fuerza laboral tengan menores probabilidades de retorno.

Otro factor es el de una economía que está partida en dos. El crecimiento económico del país no genera más empleo porque está concentrado donde menos personas pueden entrar: las zonas francas.

La actividad económica en zonas francas creció 12,7% en 2025, pero el resto de la economía (80% del PIB) apenas creció 3%. A esa dualidad se suma un desajuste de habilidades tan marcado que incluso el desempleo universitario llega a 18,6%: sobran graduados, pero no en lo que el mercado pide.

Además, el Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible (CINPE-UNA) señala que la apreciación del colón en 2026 golpeó al turismo, el comercio y la agricultura, sectores que emplean a gran cantidad de gente. Estos sectores reportaron contratación al perder competitividad, y empujaron a algunos trabajadores hacia la informalidad o la inactividad.