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Desconexión digital: estas señales muestran cuándo las pantallas empiezan a afectar su bienestar

Persona viendo varias pantallas a la vez.

La exposición simultánea a múltiples pantallas somete al cerebro a estímulos inmediatos que liberan dopamina de forma continua.

RADIO 870 UCR 17 de septiembre del 2026

Desconexión digital: estas señales muestran cuándo las pantallas empiezan a afectar su bienestar

Mathew Chaves

radioemisoras@ucr.ac.cr

Perder el control del tiempo, descuidar actividades importantes, dormir peor o sentir que nunca es suficiente, pueden indicar que la tecnología dejó de ser una herramienta y comenzó a ocupar demasiado espacio en la vida cotidiana.

El uso de pantallas puede empezar a afectar el bienestar cuando la persona pierde el control sobre cuánto tiempo les dedica o cuando su presencia interfiere con otras áreas de su vida. Así lo explicó la psicóloga clínica, Marjorie Moreno, en el programa Saber Vivir de Radio 870 UCR.

Moreno señaló que el primer indicador es el autocontrol. La alerta aparece cuando el uso se extiende más de lo previsto o comienza a afectar actividades y responsabilidades. “Cuando las personas empezamos a sentir que esto se extiende más de lo que yo tenía programado”, explicó.

Otro indicador surge cuando la pantalla deja de aportar a la vida que la persona quiere tener y comienza a bloquearla. Moreno distinguió entre el uso necesario para trabajar y aquel que desvía del quehacer cotidiano, incluso durante periodos de uso menores, en la vida diaria.

Cuando esto ocurre, la pregunta no es cuánto tiempo pasó la persona frente al dispositivo, sino qué terminó sacrificando por ese uso. Puede ser una tarea pendiente, una conversación, una actividad que disfruta o incluso el descanso. Por eso, media hora de pantalla también puede ser problemática si termina desplazando algo importante para la persona.

Las redes sociales también pueden generar un bucle de comparación y malestar. Moreno contó que algunas personas terminan pensando que están atrás respecto de los demás. “Es que yo voy atrás, es que yo veo que los demás ya lograron eso, es que solo yo estoy mal”, relató.

 

Impacto en el sueño

La relación problemática también puede aparecer cuando una pantalla desplaza actividades significativas, como dormir. Moreno explicó que algunas personas permanecen en la cama usando el teléfono y terminan afectando su descanso.

Otra señal es llevar el teléfono incluso a espacios íntimos. La psicóloga mencionó que algunas personas lo usan hasta en el baño y terminan desconcentrándose. “Hasta ese tipo de cosas que son a nivel fisiológico pueden empezar, pienso yo, como a desorganizar nuestro sistema”, señaló.

La sensación de no poder desprenderse también resulta relevante. Marjorie Moreno describió esa experiencia como una señal del vínculo con las pantallas: “Estoy con una sensación de que no me puedo desprender”. En jóvenes, esa relación puede aparecer además como una percepción alterada del tiempo y una necesidad constante de continuar.

En los videojuegos, esa sensación puede llevar a que una sesión se prolongue sin que la persona perciba cuánto tiempo ha pasado. “Ya pasaron dos horas, pero se sintieron como 20 minutos”, explicó Moreno. A esto se suma otra señal: terminar la actividad y sentir que todavía falta más.

El uso intensivo también puede relacionarse con dificultades para leer, escribir, argumentar y concentrarse. La especialista dijo escuchar con frecuencia “desconcentración total” y problemas para realizar tareas necesarias para ejercitar el pensamiento crítico, especialmente entre personas jóvenes.

Moreno explicó que las pantallas también ofrecen estímulos inmediatos y constantes, mientras otras actividades exigen más esfuerzo. “Cuando yo quiero ir a leer El Quijote, o sea, es demasiado”, afirmó al comparar ambas experiencias y el esfuerzo que demanda sostener la atención.

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“Hay un momento en el que se pierde el control. Y se pierde el juicio crítico de decir, ‘Yo no voy a ver esto’”, detalló la experta.

Ese consumo automático adormece la mente al deslizar la pantalla sin pausa y nos quita la capacidad de elegir contenidos que de verdad nos nutran.

 

Estrategias para retomar control 

Para recuperar control, Moreno propone tratar el celular como un teléfono fijo: dejarlo en un solo lugar y desplazarse para usarlo. “Que quien se mueva sea usted, no el aparato”, recomendó. También sugirió mantener algunas aplicaciones en la computadora.

Esta acción añade una barrera de “pereza” al obligar a la persona a encender el equipo para revisar las redes sociales. Al sacar estas plataformas del celular y usarlas solo en la computadora, se frena el consumo impulsivo que provoca tenerlas siempre al alcance de la mano.

Con menores de edad, la estrategia debe incluir límites, horarios y atención al tipo de contenido, pero también alternativas. “No es solo que le vamos a quitar al niño la tecnología, sino que tenemos que ofrecerle otras cosas que le aporten”, explicó Moreno sobre la crianza.