Fotografía: Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.
Colombia en campaña: comunicación, liderazgo y futuro político
José Andrés Corrales Rojas
jose.corralesrojas@ucr.ac.cr
Fotografía: Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica.
El programa Desayunos de Radio Universidad analizó el escenario de alta polarización que atraviesa Colombia. Tras las elecciones presidenciales del pasado 31 de mayo, el oficialista Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella avanzaron a una segunda vuelta electoral luego de que ninguno de los candidatos alcanzara el 50 % de los votos requeridos para ganar en primera ronda. El resultado dejó sin representación competitiva al centro político y trasladó la definición del rumbo del país al próximo 21 de junio, cuando el electorado deberá elegir entre dos proyectos políticos claramente diferenciados.
La campaña presidencial en Colombia estuvo rodeada de desinformación, acusaciones de corrupción y ataques con bombas que provocaron muertes. Además, tuvo un alto costo económico donde la propaganda representó el 71.4% del gasto reportado por los partidos en vallas, pautas en medios, redes sociales, influencers y videos hechos con inteligencia artificial.
El docente de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, Elías Chavarría Mora explicó que el país vive un fenómeno denominado polarización afectiva. Según el experto, este proceso va más allá de un desacuerdo tradicional sobre políticas públicas.
"Si encima de que estoy en desacuerdo, ya se convierte como casi que una lucha para evitar que el peor resultado posible para el país llegue, eso es todavía mucho más dañino", detalló Chavarría.
El politólogo remarcó que este ambiente de terror impide el diálogo ciudadano y anuló los debates en primera ronda. Por su parte, María Fernanda Morales Camacho, docente investigadora de la Escuela de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional, analizó las estrategias regionales que apelan a las emociones.
"Esto no es algo solo de Colombia, es algo que hemos visto en América Latina con estos perfiles de candidatos outsiders, con discursos más radicales, pero también con estrategias electorales y políticas que apelan al descontento y a las emociones", afirmó Morales.
Morales argumentó que los resultados demuestran que la figura política de Álvaro Uribe se está desvaneciendo. Esto obliga a las fuerzas de derecha a abrir espacios hacia nuevas propuestas con un lenguaje más directo y cercano.
La investigadora señaló que, aunque las zonas periféricas mantuvieron su apoyo a Cepeda, los márgenes disminuyeron ante el cansancio ciudadano por problemas estructurales de pobreza e inseguridad. Frente a esto, De la Espriella propone construir 10 megacárceles privadas de máxima seguridad y bombardear campamentos de grupos armados.
Tanto el análisis de Morales y Chavarría congeniaron en que para balancear su falta de experiencia política, De la Espriella se apoya en una fórmula vicepresidencial con perfil economista y trayectoria gubernamental. Mientras tanto, Cepeda intenta modificar su discurso habitual de filósofo para sonar más espontáneo y cercano en busca de captar los votos del centro de cara a la votación.
Con una participación electoral del 58%, el desenlace del 21 de junio dependerá de los indecisos y de figuras como Sergio Fajardo y Claudia López, quienes aún no definen su apoyo oficial. Este panorama mantiene una fuerte expectativa en toda América Latina por la reconfiguración del mapa geopolítico.
Ambos analistas coinciden que el cierre del proceso electoral abre un espacio de profunda reflexión sobre el rumbo de las democracias latinoamericanas y la efectividad de sus instituciones. La encrucijada colombiana invita a pensar si los electorados mantendrán la búsqueda de reformas complejas o si el descontento consolidará de forma definitiva plataformas basadas en la confrontación digital y emocional.