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Así fue el circuito entre creadores de contenido y Presidencia por la captura de Diablo

DOBLE CHECK 28 de agosto del 2026

Así fue el circuito entre creadores de contenido y Presidencia por la captura de Diablo

Darío Chinchilla y Lucía Mata

doblecheck@ucr.ac.cr

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En resumen: La captura de alias Diablo puso en una situación incómoda a Casa Presidencial. Un éxito de la policía judicial de esa magnitud no calzaba con una narración que el Gobierno ha repetido durante meses: la de un Poder Judicial inoperante, negligente y reincidente en supuestas “pifias judiciales” que se promocionan desde Zapote cada semana.

La respuesta no salió solo del micrófono de la presidenta, Laura Fernández, ni de los susurros que le sugirió el ahora ministro, Rodrigo Chaves, desde atrás de su atril después de la captura de Diablo. El mensaje también se movió en el ecosistema de medios de comunicación, páginas digitales y creadores de contenido que suelen amplificar el discurso oficialista. En pocos días, la Operación Némesis, como fue llamada la intervención por el Poder Judicial, empezó a circular con otro nombre: “Operación Chiripa”.

Doble Check revisó la cronología y encontró algo más que mensajes aislados. Hubo un circuito: cuentas afines reformularon una entrevista del actual director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Casa Presidencial adoptó parte del lenguaje usado en redes sociales, y luego sus piezas oficiales fueron reutilizadas por páginas y medios cercanos al oficialismo. 

Así, una sospecha nacida en redes volvió a redes con el sello institucional de la presidente de la República. La captura no dejó de ser una captura, pero en el relato oficialista fue presentada como casual, conveniente y siempre necesitada de una explicación adicional.

Explicación que terminó en “chiripa” en redes sociales

La primera jugada de contención de crisis del Gobierno surgió tras una entrevista televisiva con Michael Soto, director del OIJ, el viernes 24 de julio. La entrevista fue transmitida al final del día en que las autoridades judiciales atraparon a Alejandro Arias Monge, alias Diablo. 

Randall Rivera, director de Noticias Repretel, fue quien introdujo la lectura de la “chiripa”. El director del OIJ explicó que el objetivo inicial del operativo era Roney José Ríos Oconitrillo (alias Coco Guácimo) y que la presencia de alias Diablo no estaba prevista originalmente por la policía judicial. Rivera le planteó que, entonces, “en buen costarricense”, aquello había sido “una chiripa”. 

Soto no adoptó esa palabra como propia, sino que la repelió: dijo que habían surgido “circunstancias” que facilitaron el trabajo policial, pero añadió: “Hemos hecho una cantidad de operaciones en contra de este sujeto en las cuales no nos ha ido bien y los medios de comunicación o los costarricenses no se han dado cuenta. Pero aquí hay cosas que no puedo comentar en torno a que hicimos un trabajo muy efectivo en este caso”.

Ese matiz fue omitido en fragmentos de la entrevista que circularon en redes. El creador de contenido, Donaldo Duarte, publicó el primer rastro localizado por Doble Check en TikTok que convirtió esa lectura en “chiripazo” y habló de “Operación Chiripa”. 

En un video publicado el domingo 26 de julio, Duarte usó una versión editada de la entrevista y afirmó: “El mismo Michael Soto, director interino del OIJ, dice: ‘Nosotros no sabíamos que él iba a estar ahí’. Mae, eso es un chiripazo”.

Consultado por Doble Check sobre cómo llegó al nombre “Operación Chiripa”, Duarte dijo que tomó la idea de los comentarios que recibía de su audiencia. “Me ponía: ‘Chiripa. Eso fue una chiripa, eso fue una chiripa’. Y yo dije, diay, sí, esto fue Operación Chiripa”, respondió Duarte, quien considera que posiblemente fue él quien acuñó el término.

Ese mismo día publicó Glenn Asch, asesor del oficialismo en el Congreso y creador de contenido en TikTok, con una variación del mismo giro: ya no se trataba solamente de decir que la captura había tenido un componente de suerte, sino de atribuirle esa lectura al propio Soto. Asch sostuvo que fue el director interino del OIJ quien dijo que la captura había ocurrido por casualidad, por “chiripa”.

 

El salto del mensaje a la comunicación oficial

El siguiente brinco de la narración sobre una “chiripa” se dio hacia la comunicación de Casa Presidencial. El 27 de julio, en la Asamblea Legislativa, tras la presentación del segundo paquete de proyectos de seguridad del Ejecutivo, el ministro de Presidencia y Hacienda, Rodrigo Chaves, adoptó el mote y lo integró a su ataque contra el Poder Judicial

 

Le pusieron en Repretel —don Randall [Rivera]— la Operación Chiripa, lo único que han hecho es olvidarse de los oficiales heridos, olvidarse de darle gracias a Dios por la suerte que tuvieron y llevar agua a su molino presupuestario. ¡Es vergonzoso!”, dijo Chaves.

 

El ahora ministro terminó de darle al meme su intencionalidad política. Su mensaje destilado fue: con una operación exitosa tan solo por casualidad, el Poder Judicial quiere defender que no se le recorte el presupuesto.

 

Presidencia extiende la sombra de la duda

Casa Presidencial complementó el mensaje de la “chiripa” con un estribillo: “Hay más preguntas que respuestas”. La presidenta de la República, Laura Fernández, introdujo ese mensaje al cierre de la misma conferencia de prensa del 27 de julio. 

Ya se habían agotado las preguntas cuando la presidenta pidió agregar un comentario “a propósito” de la presencia de diputados de distintos partidos”. Rodrigo Chaves, ubicado detrás de la mandataria, se acercó para indicarle una línea concreta: preguntar por qué alias Diablo había sido sacado de prisión desde temprano en la mañana si su audiencia estaba prevista hasta la 1:30 p. m.

Mientras la mandataria desarrollaba el punto, Chaves siguió murmurando palabras clave desde atrás. “Preguntas”, se le escucha decir en la grabación de la conferencia. Fernández recogió la señal y continuó: “Tengo muchas otras preguntas”.

Fernández preguntó qué había estado haciendo el sospechoso durante esas horas; con quién; y por qué solo a él y no a alias Tan (Jonathan Pérez Méndez). La presidenta también cuestionó por qué el Poder Judicial insistió en una audiencia presencial si, según dijo, existía una norma habilitante para hacerla de forma virtual y el centro penitenciario tenía condiciones para conectarse.

“Hay más preguntas que respuestas”, dijo Fernández. Y luego remató el encuadre: “La Comisión de Seguridad y Narcotráfico debería de tener muchas preguntas sobre esta detención, sobre los 10 años que estuvo en fuga y sobre todas las vidas que este delincuente tomó injustamente”.

Casa Presidencial destacó ese fragmento de la conferencia en un video oficial con el encabezado: “¡Qué raro! Más preguntas que respuestas en el caso del Diablo”, publicado el 27 de julio a la 1:43 p. m. El video ha sido el más visto en la página de Facebook de Casa Presidencial desde que Fernández es presidenta: 1,4 millones de vistas. La misma pieza fue republicada posteriormente por perfiles de discusión política como Usted Se Informa CR, Puntarenas Hablando al Chile, Acontecer Espartano y Paso Canoas Informa. Impact Channel CR también reprodujo la edición oficial con logos propios.

En paralelo, Noticias Trivisión e Impacto TV difundieron recortes directos de la conferencia con el mismo encuadre de sospecha. Impacto TV publicó “LA OPERACIÓN CHIRIPA, deja más preguntas que respuestas” y acumuló unas 256.000 reproducciones. La frase de Fernández se había convertido en un paquete audiovisual reutilizable.

Ese mismo 27 de julio, las dos narrativas también llegaron al plenario legislativo. La diputada oficialista, Kattia Calvo, condensó en su intervención el mote de “Operación Chiripa” y el encuadre de duda contra el Poder Judicial. 

Calvo cuestionó que el arresto pudiera verse como un éxito. “No, no fue un operativo exitoso, tenemos ocho oficiales heridos”, dijo la legisladora, y atribuyó a Michael Soto una formulación que no había sido suya: “Dos llegaron de chiripa”. La diputada también sembró dudas sobre la muerte de Coco Guácimo  y cerró advirtiendo que los oficiales heridos podían quedar “en vano” si el caso terminaba como la “exitosa Operación Chiripa”.

 

Velo de desconfianza siguió durante la semana

La fórmula no se agotó ese lunes. Al día siguiente, el Ministerio Público aclaró que alias Diablo se había reunido la mañana del lunes con agentes antidrogas de Estados Unidos. Sin embargo, esa explicación no cerró el asunto para Casa Presidencial

El 29 de julio, dos días después de la primera conferencia en el Congreso, Laura Fernández volvió a machacar el encuadre desde Zapote. Esta vez, la lista de dudas ya no incluía el traslado de Diablo ni la audiencia presencial. 

La presidenta acumuló versiones y rumores que circulaban alrededor de la muerte de alias Coco Guácimo: “Que lo agarraron. Que le dieron un balazo. Que se murió. Que fue una chiripa el operativo. Luego que fue un operativo coordinado con la DEA. Luego, que el muerto no estaba muerto, que estaba de parranda. Luego, que el balazo. Luego, que no hubo vela. Luego, que no sale muerto en el registro. Creo que aquí hay más preguntas que respuestas”, repitió Fernández.

Ese segundo momento ensanchó el mensaje de dudas. “Más preguntas que respuestas” podía contener dudas legítimas sobre decisiones judiciales, pero también rumores y asociaciones personales presentadas como indicios de algo turbio. La frase de la presidenta no probaba una irregularidad, pero levantaba un clima de sospecha.

Para el 29 de julio, “Operación Chiripa”, además de una etiqueta, se había convertido en una sombrilla de dudas debajo de la cual cabían el operativo, el traslado, la DEA, el sospechoso muerto y el Registro Civil; pero también dudas sobre el defensor de alias Diablo, la esposa del defensor y cualquier otro cabo suelto capaz de mantener viva la sospecha. 

La estrategia mostró una Casa Presidencial que echa mano a teorías de la conspiración cuando siente que pierde control de la narrativa

 

Lo que muestra la cronología

La cronología de mensajes oficiales y extraoficiales reconstruida por Doble Check en este caso muestra un circuito más que una línea recta. Algunas ideas circularon primero en redes; luego fueron recogidas, reformuladas o legitimadas desde Casa Presidencial; después, volvieron a circular en páginas y cuentas afines como si ya cargaran el peso de una duda institucional.

Una matriz elaborada por Doble Check permite ver ese movimiento. Creadores de contenido que suelen ser reproductores de propaganda progobierno publicaron copiosamente tras la “crisis”. La creadora de contenido, Paulina Echeverri, publicó el 24 de julio que el Poder Judicial había atrapado a Diablo “en momentos de nombramientos de magistrados” y añadió: “Diez años tardaron y mágicamente atrapan al Diablo. ¡Qué coincidencias!”.

Ese mismo día, el creador de contenido y asesor del oficialismo en el Congreso, William Alfonso, empujó otra línea: que el mérito debía atribuirse a los vínculos del Gobierno con Estados Unidos y la DEA, no necesariamente al OIJ o a la Fiscalía.

Luego vino la transformación de la entrevista de Michael Soto. Donaldo Duarte tomó un fragmento editado y lo convirtió en “chiripazo”. Glenn Asch sostuvo que fue el propio Soto quien dijo que la captura ocurrió por casualidad. Magaly Ramírez, quien se identifica como "creadora de opinión", usó una formulación parecida: que, “según el propio Michael Soto”, Diablo cayó por casualidad. El creador de propaganda gubernamental, Steven Salas, lo tradujo a otra clave coloquial: el éxito había sido “de guava”.

El 27 de julio, la narrativa ya estaba madura para entrar en la comunicación oficial. Chaves adoptó “Operación Chiripa” y Fernández instaló “más preguntas que respuestas”. Desde ahí, el circuito se invirtió: ya no eran solo cuentas en TikTok o Facebook insinuando casualidad, coincidencia o dudas. Ahora, esas sospechas aparecían en piezas oficiales, recortes de conferencias y videos de Casa Presidencial.

Una duda que nació en redes puede parecer especulación. La misma duda, dicha desde el atril presidencial, adquiere un barniz de legitimidad

La revisión no permite afirmar que existió una coordinación formal entre los mensajes oficiales y extraoficiales, pero sí permite documentar que existe una relación de ida y vuelta entre cuentas afines, medios digitales y Casa Presidencial. El Gobierno tenía un problema narrativo y todo ese ecosistema de comunicación se puso en marcha. 

¿Cómo explicarle a su público que el Poder Judicial, al que golpea cada semana, acababa de conseguir una victoria atronadora? Sin presentar evidencia, la “Operación Chiripa” no sustituyó formalmente a la Operación Némesis. Sin embargo, sí consiguió algo útil en la narrativa política: que una captura celebrada por el OIJ terminara con una anunciada investigación parlamentaria.