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La mayoría del beneficio de un IVA reducido en la canasta básica alcanza a los hogares con menos ingresos

DOBLE CHECK 11 de agosto del 2026

La mayoría del beneficio de un IVA reducido en la canasta básica alcanza a los hogares con menos ingresos

Darío Chinchilla

doblecheck@ucr.ac.cr

En resumen: “Quitarles la exención a los emperifollados”. Así resumió el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, la propuesta para subir el Impuesto al Valor Agregado (IVA) sobre la canasta básica. Sin embargo, un análisis de Doble Check con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) muestra que un eventual aumento del impuesto tendría un peso proporcionalmente mucho mayor sobre los hogares de menores ingresos.

Mientras el 10% de los hogares de mayores ingresos destina apenas 4,1% de sus ingresos a productos de la canasta básica, ese porcentaje asciende a un tercio de los ingresos del 10% de los hogares más pobres

Si la tarifa del IVA pasara del 1% al 13%, un hogar promedio de menores ingresos pagaría unos ₡9.100 más al mes, frente a ₡17.100 en uno de mayores ingresos. Sin embargo, ese aumento absorbería 3,66% de los ingresos del hogar más pobre y apenas 0,49% del más adinerado.

El Gobierno había anunciado la reforma del IVA a la canasta básica como una medida dirigida a los hogares ricos, pero los datos muestran que su impacto económico recaería proporcionalmente con más fuerza sobre los hogares de menos ingresos. 

El 1.° de julio, Chaves describió su propuesta como “quitarle esa enorme injusticia al sistema tributario, en el que un señor emperifollado vaya y compre el arroz con el mismo impuesto [...] que alguien que verdaderamente lo necesita”. 

Esa descripción cuenta una parte de la historia, pero no toda. Los hogares de mayores ingresos representan una minoría del país. Las estimaciones de Doble Check indican que cerca de tres cuartas partes del ahorro que genera el IVA reducido se quedan en el restante 80% de los hogares, mientras el 20% de mayores ingresos concentra alrededor de una cuarta parte.

Los datos permiten estimar cómo se distribuye hoy ese beneficio y el impacto que tendría un aumento del impuesto. Lo que todavía no se sabe es quiénes conservarían la tarifa reducida del IVA y quiénes pagarían más. Aunque el Gobierno ha dicho que mantendría el beneficio para “las personas que tengan necesidades económicas”, todavía no ha definido públicamente dónde trazará la línea entre esos hogares y el resto de la población. Doble Check consultó al Ministerio de Hacienda cuál sería ese criterio, pero no hubo respuesta.

Además, el 5 de agosto, Rodrigo Chaves cambió su discurso. Después de semanas defendiendo una propuesta en análisis, afirmó que el Gobierno no tramita ningún proyecto de ley sobre el tema y añadió: “Nadie está trabajando en eso”.

Hogares ricos sí reciben el beneficio, pero la mayor parte llega al resto de la población

El argumento del Gobierno para modificar el IVA de la canasta básica es que los hogares de mayores ingresos —los “emperifollados”— reciben hoy el mismo beneficio tributario que los hogares pobres: todos los hogares pagan la misma tarifa reducida de 1% sobre esos productos.

Una cuarta parte (25,5%) de los recursos que el Estado deja de recaudar por el IVA reducido de la canasta básica beneficia al 20% de los hogares con más ingresos en el país; es decir, a los dos deciles con mayores ingresos. Ese fue el resultado de un análisis de Doble Check basado en la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) 2024 del INEC.

Los deciles dividen a todos los hogares del país en diez grupos del mismo tamaño, ordenados según sus ingresos por integrante del hogar, de menor a mayor. El 74,5% restante de los ingresos que el Estado deja de percibir se queda entre los primeros ocho deciles.

 

El disfrute por parte de la población más adinerada ocurre porque el IVA reducido de 1% se aplica a cualquier persona que compre productos de la Canasta Básica Tributaria (CBT), independientemente de su nivel de ingreso.

Ese parece ser el punto que el Gobierno ha repetido en su mensaje. El ministro Chaves ha sostenido que resulta injusto que hogares de altos ingresos reciban el mismo trato que hogares con mayores necesidades.

En el discurso público no ha surgido polémica sobre si los hogares de mayores ingresos reciben ese beneficio; los datos muestran que sí lo reciben. La discusión es otra: cuánto representa ese beneficio para el resto de los hogares.

 

Aumento del IVA tendría un mayor impacto sobre los hogares de menores ingresos

Una eventual eliminación de la tarifa reducida del IVA sobre la canasta básica tendría un impacto proporcionalmente mayor sobre los hogares de menores ingresos. La razón es sencilla: esos hogares destinan un porcentaje mucho mayor de sus ingresos a comprar productos de la canasta básica.

Doble Check halló que los hogares del primer decil (el 10% con menores ingresos por integrante del hogar) destinan, en promedio, 30,8% de su ingreso mensual a productos de la Canasta Básica Tributaria (CBT). En el decil más rico, ese porcentaje cae a 4,1%.

Dicho de otra manera: la alimentación representa una proporción cada vez menor del gasto mensual conforme aumenta el ingreso de los hogares. Por eso, un aumento del impuesto sobre esos bienes afecta relativamente más a quienes destinan una mayor proporción de sus ingresos a comprarlos.

Doble Check estimó el efecto que tendría elevar el IVA del 1% al 13% en la canasta básica, sin considerar una eventual devolución por parte del Estado. El resultado es que el aumento equivaldría, en promedio, a ₡9.100 mensuales para un hogar del primer decil y a ₡17.100 para uno del décimo decil.

Esa diferencia toma otra dimensión cuando se compara dicho aumento con el ingreso de cada hogar. Para los hogares del primer decil, pagar ₡9.100 más por los productos de la canasta básica representaría aproximadamente 3,66% de su ingreso mensual, mientras que el aumento de ₡17.100 para el décimo decil equivaldría a 0,49% de sus ingresos.

Esa simulación muestra únicamente el efecto del cobro del impuesto. El impacto final de la reforma dependerá de un elemento que el Gobierno todavía no ha definido públicamente: qué hogares recibirían una devolución del impuesto pagado.

 

El relato de los “emperifollados”

El Gobierno promovió la reforma con una idea repetitiva: presentar la eliminación de la tarifa reducida del IVA sobre la canasta básica como una forma de corregir una injusticia tributaria que beneficia a las personas de mayores ingresos

El 1.° de julio, antes de la sesión del Consejo de Gobierno, el ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, resumió el problema en una sola pregunta: “¿Por qué las señoras y señores ricos [...] reciben el mismo subsidio que una persona que está en condiciones de pobreza?”. 

Minutos después, Chaves acuñó la expresión que marcaría el resto de la discusión: “No es subir el IVA. La opción que decidirá el Consejo de Gobierno es si quitarle esa enorme injusticia al sistema tributario, en el que un señor emperifollado vaya y compre el arroz con el mismo impuesto al valor agregado que alguien que verdaderamente lo necesita”, afirmó el jerarca.

El 15 de julio, durante la conferencia posterior al Consejo de Gobierno, Chaves volvió a utilizar prácticamente el mismo argumento para rechazar las críticas de la oposición: “Lo que estamos hablando de la canasta básica es simplemente quitarle a los emperifollados la exención que hay en bienes de canasta básica. Nada más”.

Una semana después, durante la presentación del paquete fiscal del Gobierno, el discurso empezó a incorporar un matiz. Ante una consulta de La Nación, Chaves respondió: “Se descarta de manera absoluta la eliminación de la exención a las personas que tengan necesidades económicas en este país y no se descarta la exención para las personas que tienen más ingresos y más riqueza”.

Horas más tarde, en una entrevista con Telenoticias, el ministro volvió a hablar de la propuesta contrastando extremos: “¿Por qué don René Picado [...] paga el mismo impuesto sobre esa salsa de tomate que paga una persona que vive en un precario?” 

Sin embargo, después de defender que los hogares de menores ingresos conservaran la tarifa reducida, Chaves añadió: “La pregunta es qué pasa con el tercer quintil, la clase media, y eso es lo que estamos analizando”.

Hasta ese momento, el discurso oficial había girado casi exclusivamente alrededor de dos grupos: los hogares pobres y los “emperifollados”. La referencia a la clase media amplió ese marco, pero sin aclarar dónde se establecería finalmente el límite entre quienes conservarían la tarifa reducida del 1% y quienes pasarían a pagar el 13% por la canasta básica.

El 28 de julio, durante una entrevista en el canal OPA, Chaves volvió a insistir en que la discusión gira alrededor de una “injusticia tributaria” y sostuvo: “A nadie le hemos presentado nada. Hemos hablado de lo que es una de las muchas injusticias tributarias de este país [...]. De ahí a decir que le vamos a subir el IVA a la canasta básica hay un gran paso”.

El entrevistador le pidió entonces que explicara cómo funcionaría la propuesta. En lugar de desarrollar el mecanismo, Chaves respondió: “Estamos trabajando la propuesta final”. Y añadió: “Nosotros mencionamos algo y esta gente [la oposición] es tan pobre intelectualmente y programáticamente que pasan una semana, dos semanas, cuatro semanas hablando de que Chaves le va a subir el impuesto [...]. Primero, no es el Gobierno, es la Asamblea. Y segundo, no hay ningún acto que sea ya una acción definitiva”.

Chaves reconoció que el Gobierno ya tiene una alternativa para implementar el mecanismo, pero evitó explicarla: “Hoy estuve hablando con don Víctor Julio Carvajal [viceministro de Ingresos] y tenemos una solución bellísima. Pero no se las vamos a dar para que sigan quemándose y quedando como tontos o tontas”.

El discurso de Chaves cambió el 5 de agosto, durante una conferencia en Casa Presidencial. Ante una pregunta de la presidenta, Laura Fernández, sobre si el Ejecutivo tramitaba algún proyecto de ley sobre el IVA a la canasta básica, Chaves respondió tajante: “No, señora. Y no tenemos ninguna intención de hacerlo. Nadie está trabajando en eso”.

 

El debate no es nuevo

Los resultados de la simulación hecha por Doble Check son consistentes con una investigación anterior. Un estudio de los economistas Fernando Rodríguez Garro y Roxana Morales Ramos, publicado en 2019 en la revista Economía y Sociedad de la Universidad Nacional y basado en la ENIGH de 2013, concluyó que el gasto en bienes gravados con el IVA reducido representaba una proporción mucho mayor del ingreso de los hogares pobres que de los hogares ricos. En el decil de menores ingresos, ese gasto equivalía al 40,1% del ingreso, mientras que representaba 3,37% en el decil de mayores ingresos.

Los porcentajes obtenidos por Doble Check son distintos por cambios en la composición de la CBT, diferencias metodológicas y el uso de información más reciente. Sin embargo, el patrón es el mismo: conforme aumenta el ingreso de los hogares, disminuye la proporción de sus recursos que destinan a bienes de la canasta básica.

El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) también ha señalado que las tarifas reducidas del IVA son un mecanismo poco focalizado, porque una parte del beneficio termina llegando a hogares de mayores ingresos. Por eso, la institución ha recomendado sustituirlas por mecanismos de devolución dirigidos a la población de menores ingresos.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo una recomendación similar para Costa Rica este año. El organismo propuso revisar la tarifa reducida de la canasta básica y acompañar ese cambio con transferencias dirigidas a proteger a los hogares de menores ingresos.

 

Metodología

Doble Check hizo las estimaciones para este reportaje a partir de los microdatos de la ENIGH 2024, publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC). El análisis identificó los bienes de la CBT mediante un cruce entre la clasificación oficial de la canasta y las categorías de gasto utilizadas por la ENIGH. Para esta simulación, se incluyeron únicamente las categorías con correspondencia alta y media entre ambas clasificaciones.

Con los artículos de ese cruce se estimó el gasto promedio de los hogares en bienes de la CBT según decil de ingreso y se simuló el efecto de sustituir la tarifa reducida del 1% por el IVA general del 13%. La simulación asume que el impuesto se traslada completamente al precio final y que los hogares mantienen sus patrones actuales de consumo.

La ENIGH no permite identificar con precisión qué parte del gasto de cada hogar corresponde exactamente a bienes incluidos en la CBT y qué parte corresponde a productos similares que ya pagan la tarifa general del IVA. Por ello, las estimaciones usan categorías de consumo comparables. Esa limitación podría sobreestimar parcialmente el consumo de bienes de la CBT entre los hogares de mayores ingresos.

El ejercicio tampoco incorpora cambios en el comportamiento de los consumidores ante un aumento de precios ni estima el efecto de una eventual devolución del impuesto. Mientras el Gobierno no defina el universo de hogares que conservaría ese beneficio, no es posible estimar el efecto redistributivo final de la propuesta.

Las estimaciones presentadas en esta publicación pretenden ilustrar la magnitud del impacto distributivo de la reforma. No constituyen una proyección de recaudación ni una evaluación integral de la política pública.

 

*El estudiante de Economía de la UCR y asistente de investigación de Doble Check, Mariano Rojas, colaboró en la revisión de la metodología y de los resultados de esta verificación.