RADIO UNIVERSIDAD
13 de agosto del 2026
300 años borrados de historia afrocostarricense
José Andrés Corrales Rojas
jose.corralesrojas@ucr.ac.cr
RADIO UNIVERSIDAD
13 de agosto del 2026
“Costa Rica decidió crear un país blanco”. Con esa frase resume el Dr. Quince Duncan tres siglos de presencia afro y afrodescendiente en Costa Rica, eliminados de las estadísticas, la ley y los libros de historia. Su libro fue el eje de su participación en Desayunos de Radio Universidad en el que se rescataron narrativas no oficiales, el trabajo ciudadano y el reconocimiento de la historia de Costa Rica.
El mito más extendido sitúa el origen de la población negra en Costa Rica en 1872, con la llegada de trabajadores jamaiquinos para construir el ferrocarril. Duncan lo desmonta con una cronología distinta.
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El primer grupo llegó vía Centroamérica junto a los colonizadores españoles y se asentó en Guanacaste, Cartago y Matina. Un segundo grupo desembarcó por un naufragio de barcos daneses que transportaban personas secuestradas en la costa africana encallaron cerca de Cahuita, y la tripulación liberó a unas 650 personas esclavizadas. Parte de ese grupo formó, con el tiempo, un clan afroindígena que persiste hasta hoy. Más adelante llegaron otras oleadas desde Bocas del Toro, Bluefields y San Andrés.
Según Duncan, en el momento de la independencia un 17% de la población del país era afrodescendiente. Esa cifra no encaja con la narrativa de nación blanca que Costa Rica quería proyectar ante el resto del mundo.
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Duncan explicó que, incluso después de conseguir la ciudadanía, la población afrodescendiente siguió sin ser reconocida como parte plena de la nación. La persecución cultural incluyó el cierre progresivo de las escuelas de inglés en Limón, logrado mediante requisitos que la comunidad no podía cumplir, y el castigo a estudiantes por hablar inglés en clase.
"Entonces, viene una persecución para ir cerrando las escuelas de inglés. Era una campaña de querer erradicar el inglés, pero en el fondo era para erradicar la cultura. Luego fuimos ciudadanos, pero no paisanos".
Frente al debilitamiento de las escuelas, relata Duncan: la comunidad afrocostarricense sostuvo su identidad a través de las iglesias, el movimiento garveyista (particularmente fuerte en Limón), unas 40 logias, el burial scheme (un sistema mutual de ayuda que todavía funciona) y prácticas como el cricket, el básquetbol y la música calypso.
Duncan reconoció que esa cohesión se ha debilitado por la emigración, ya que hoy, hay más población afrodescendiente en Desamparados que en el cantón central de Limón, y comunidades enteras se trasladaron a Nueva Jersey y Nueva York.
Sobre cómo enfrentar el racismo que documenta en su libro, Duncan planteó una idea central que atraviesa toda su obra:
"No hagamos todo nuestro esfuerzo para combatir el racismo, hagamos el esfuerzo por crear un mundo sin racismo. Es decir, darle la visión que tuvo Martin Luther King: invitó a todo el mundo, inclusive a los que no eran víctimas, a sumarse a esa lucha".
El investigador también mencionó el Museo Afrocostarricense en Puerto Viejo, impulsado por la familia Brown, que alberga una sección llamada Biblioteca Quince Duncan donde está donando su propia colección de libros.
La historia que reconstruye Duncan no es solo un dato sobre el pasado de Limón de manera aislada, es la Historia de Costa Rica multiétnica y pluricultural. Es un recordatorio de que la memoria de un país se construye tanto por lo que se cuenta como por lo que se decide borrar, y de que esa decisión tiene efectos que llegan hasta el presente.
"Afrocostarricenses: Historia y Cultura Revelada" se agotó en dos días; la reimpresión llega a La Librería Internacional esta semana, para poder hacerse con un ejemplar.