Esferas

Dos errores y una disculpa del Museo Nacional

La mañana del 24 de abril funcionarios administrativos del Museo Nacional con el apoyo de la maquinaria de la Municipalidad de Osa,  realizaron una acción que pudo haber sido rutinaria. Pero que a la postre generó un lío que aún hoy, más de dos semanas después, tiene repercusiones. Por David Chavarría

Una serie de errores y omisiones del Museo Nacional  provocaron que el traslado de tres esferas arqueológicas terminara en un reclamo de comunidades de la zona Sur. El Museo decidió mover los objetos arqueológicos ubicados en la denominada Finca Dos- Cuatro, bajo el argumento de que necesitaban darles mantenimiento

“Hay un conjunto, de las cuales dos esferas son de material calizo, que son formaciones muy frágiles, y estábamos contemplando en la programación de este año hacer el traslado, para tenerlas en mejores condiciones. Estas esferas estaban en una equina, llenas de zacate, todo cubierto y expuestas al deterioro constante.”

La que habla es la Jefa del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural del Museo, Marlin Calvo, quien justifica la reubicación. Calvo asegura que las esferas estaban deterioradas por los años de abandono.

Las esferas fueron trasladadas en una vagoneta desde la Finca Dos-Cuatro a Finca Seis, a pocos kilómetros de ese lugar. En Finca Seis se constituyó un museo arqueológico, único en el país.

En ese sitio se pretendía darles tratamiento para recuperarlas debido al deterioro producto del paso de los años y la exposición a condiciones climatológicas adversas, o sea mucha agua, mucho sol. La Directora del Museo Nacional, Rocío Fernández asegura que por demás es una obligación de la institución realizar este tipo de trabajos. 

“El museo tenía pendiente desde hace muchos años la atención técnica de las esferas, que están en una esquina de esta finca que se llama Dos-Cuatro. Estas esferas estaban en total abandono.”

El Museo tenía pendiente la atención de las esferas de piedra y además hace algunos años habían programado la reubicación para tratarlas, pero la falta de recursos para pagar el desplazamiento era lo que detenía el trabajo. Reitero que ese es el argumento de la institución.

Entonces ¿Por qué si el Museo tenía la potestad y hasta obligación de hacer este trabajo se generó todo un problema?

Esferas
En Finca 4 se reportan la mayor cantidad de esferas de piedra para un sitio arqueológico. Pero pese a esto el lugar no está resguardado con la declaratoria de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. (Foto: Museo Nacional)

El asunto se desarrolló más o menos así. Fue el lunes 24 de abril en horas de la mañana cuando una vagoneta con una tarima y un tractor llegaron al sitio donde estaban el conjunto de esferas.

Un grupo de personas que no estaban identificadas con distintivos del Museo iniciaron a remover tres piedras. La maquinaria que se utilizó para el trabajo era de la Municipalidad de Osa. Los funcionarios a cargo del trabajo eran administrativos de esa institución y además participó de un representante del Museo de Finca Seis.

Esto podría verse como el primer error cometido por el museo y así lo reconoce la Directora del Museo Nacional, Rocío Fernández.

“Por eso delegamos en personal administrativo, y no en personal técnico, eso no es lo correcto, y por eso también el museo en su disculpa aclaró, esto no va a poder pasar en el futuro”.

Entonces las esferas estaban siendo removidas por un grupo de personas que trabajaban sin algún distintivo para identificarlos. Por lo que una vecina  de uno de los asentamientos más cercanos, Finca Changuina, alertó a los líderes comunales de la zona.

Erick Morales es líder de las familias que viven en Finca Changuina. Me aseguró que ese día se encontraba viajando para San José cuando le avisaron del movimiento presuntamente irregular de las esferas. Morales se extrañó ya que a pesar de ser los vecinos más cercanos no fueron notificados del trabajo que se iba a hacer.

“Simple y sencillamente era una cosa de más de lógica, que se moviera a alguna casa que están al frente y limpiar el área. A parte de eso que el procedimiento no se hizo de la mejor manera. Nunca tuvieron, de parte del museo, así como anuencia de conversar con los campesinos, en este caso de Changuina y de Térraba, que son los más cercanos a donde estaban las esferas, como para decirnos bueno a ustedes que les parece, si aunque de todas maneras nosotros nos opusiéramos, pues ya estuviéramos sabidos del tema.”

Las esferas se ubican muy cerca de las Finca Changuina y Térraba. Los dos son territorios en disputa entre un grupo de campesinos y un empresario que reclama la zona como parte de su propiedad. Esto es uno de los puntos que explica el revuelo que generó el traslado de las esferas.

Por qué las alarmas de alerta en las comunidades campesinas asentadas cerca de las piedras se activaron ese día. La población empezó a especular que posiblemente se podría tratar de una acción que generaría un desalojo para las familias que ocupan esas tierras de manera irregular.

“Siempre uno tiene esa malicia indígena de pensar cosas por lo que la experiencia ya nos dicta. En el pasado han sucedido cosas parecida y no han terminado muy bien entonces siempre hemos pensado que detrás de esto hay una intención clara que es seguir con este tipo de situaciones para seguir beneficiando a los que más tienen.”

En esto encontramos el segundo error que pudo cometer el Museo.

Pese a que la actividad se planeó con antelación, no sé cuánto tiempo, ya que no se me pudo precisar con exactitud la fecha en que se decidió que el 24 de abril se haría el traslado, pero a pesar de estar definido algunas semanas o meses atrás, nunca se informó a las comunidades cercanas sobre la movilización que se haría con las esferas.

La Directora del Museo, Rocío Fernández plantea que al existir una disputa en estos momentos, por la posesión de esas propiedades, no encontraron un interlocutor válido.

“¿Quién es el propietario del inmueble, de la finca? ¿Por qué? Porque vamos a entrar a recoger unos objetos arqueológicos que están en esa propiedad. No tenemos ese interlocutor, entonces actuamos de una manera que puede interpretarse como unilateral, pero no lo es. Estamos actuando apegados a una ley pero no tenemos un interlocutor propietario legalmente de la finca, por eso es que le reitero, este es un asunto de procedimiento, el otro es un asunto de comunicación. El museo reconoce que debimos haber hecho una alerta a las comunidades.”

Ahora un poco de contexto. Finca Changuina y Finca Térraba son dos propiedades que pertenecieron por muchos años a la empresa bananera, United Fruit Company  pero que en la década de los noventas fueron entregadas a la cooperativa conocida como COOPALCA, y posteriormente las tierras se arrendaron a las empresas Bananera Changuina y Bananera Térraba.

El empresario dueño de estas sociedades dejó la zona hace casi dos décadas sin cancelar el pago de los derechos laborales a sus ex trabajadores. Por lo que muchas de estas personas decidieron de cuenta propia tomar las tierras con la finalidad de cultivarlas y con ello compensar la deuda que su ex patrono no honró.

Esto nos lleva a una disputa legal en la actualidad entre el empresario y las familias que ocupan las propiedades abandonadas.

Por lo que la arqueóloga, Ifigenia Quintanilla, quien tiene más de 20 años estudiando las esferas precolombinas me dijo que el Museo Nacional tuvo que haber valorado este contexto a la hora de tomar la decisión de extraer los objetos arqueológicos.

“No haber hecho un análisis del contexto político, social de esta propiedad en cuestión. Posiblemente si lo hubieran hecho en otra no pasa. Se las llevan y nadie dice nada. Tal vez alguien murmura, mirá se las llevaron que pereza, que lastima porque nos gustaba tenerlas aquí. Si nos hubieran dicho tal vez nosotros hasta lo arreglamos bonita y les damos mantenimiento. Pero es que lo hacen en el contexto de una tierra en disputa y de un sitio arqueológico muy importante. Es el principal sitio con esferas del sur. El que fue el más importante en términos de su monumentalidad, que fue Finca 4.” 

El Museo está consciente de esta grave omisión y su directora se replantea que hubieran recurrido a otros canales de diálogo, por ejemplo medios de comunicación locales, para informar a la población de la zona sobre los trabajos que se iban a hacer.

Acá tenemos otro tema que debemos considerar. ¿Era conveniente el traslado de las esferas y se realizó un protocolo adecuado para que se garantizará la protección de las mismas?

Hace tres años, la UNESCO declaró como Patrimonio de la Humanidad a los sitios arqueológicos: Finca Seis, Batambal, Grijalba Dos y El Silencio. Pero Finca Dos y Cuatro quedó fuera de la declaratoria.

Eso hace más difícil la conservación de las esferas en este lugar, es por ello que la Jefa del Departamento de Protección del Patrimonio Cultural del Museo, Marlin Calvo es del criterio que en la actualidad no existen las condiciones necesarias para que los objetos arqueológicos se mantengan en ese sitio.

“Pero las estamos moviendo para protegerlas para preservarlas. Esperemos que el día de mañana si por A o por B se logra aclarar el problema de la finca, pudiéramos lograr que esa finca se proteja como sitio arqueológico. Entonces ahí ya estaríamos pensando en condiciones adecuadas para regresar esas esferas a Finca 4.”

El vecino de la comunidad, Erick Morales cuestiona el tratamiento que recibieron las esferas en el momento de trasladarse.

“No se trae la debida maquinaria, ni la debida herramientas para la movilización. Simple y sencillamente se hace así de buenas a primeras sin pensar en el daño que esto puede provocar.”

Bueno, la Directora del Museo Nacional, Rocío Fernández me explicó que el protocolo se aplicó correctamente.

En Finca Dos y Cuatro se detectaron al menos 30 esferas, pero en la actualidad quedan no queda ni una tercera parte de los objetos. La mayoría se han reubicado. La arqueóloga Ifigenia Quintanilla cuestiona que el Museo no tiene un plan concreto en donde se detalle cuál es el procedimiento que se les aplicará a estas esferas.

“Porque tampoco iban a pasar a un lugar techado. Hasta donde sé el museo no tiene el presupuesto, ni el proyecto elaborado todavía del parque donde se devolverían. En el momento en que el museo tenga la propuesta de cómo se van a devolver, a que plazo, que tipo de protección les van a dar, cuando van a iniciar el proceso de restauración, en qué condiciones las van a devolver, yo estaría de acuerdo, pero llevárselas para decir, bueno mientras tanto nos las llevamos, para protegerlas, pero bueno ¿para protegerlas de qué?

Las esferas arqueológicas encontradas en varios puntos de la zona sur del país son un vestigio de los avances de las culturas ancestrales costarricense. A lo largo de muchos años estas piedras talladas perfectamente no fueron tratadas adecuadamente por lo que muchas se han removido de sus sitios perdiéndose así toda la información que podía proveernos. 

El Museo Nacional tiene un inventario de esferas y en donde se contabilizan apenas 136, de las cuales la gran mayoría están en los cantones del sur, principalmente en Osa pero hay muchas también en la capital.

Es por ello que como me dijo la arqueóloga, Ifigenia Quintanilla en este la credibilidad cuenta mucho y tal vez fue por eso que las acciones del Museo se pusieron en tela de duda. Pero al menos algo que se puede rescatar de todo fue que la institución aceptó desde un primer momento sus errores.

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